Salud

Células madre devuelven vista a ratones ciegos

Investigadores esperan que este método conduzca a tratamientos para enfermedades incurables del ojo

Por  New York Times

Foto ilustrativa/Freepik.

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Unos científicos afirman que han restaurado cierto grado de vista a ratones de laboratorio ciegos, al activar las células madre de sus ojos.

El procedimiento es el primero de su tipo, y los investigadores esperan que conduzca a tratamientos para enfermedades incurables del ojo.

Las células madre son células primitivas que se pueden desarrollar en tejido maduro del cuerpo. Los investigadores han estado estudiando las células madre como un tratamiento potencial para enfermedades oculares caracterizadas por la degeneración de la retina, que es el tejido altamente sensible a la luz de la parte posterior del ojo.

Esas enfermedades abarcan desde la degeneración macular asociada con la edad, que es común, hasta la retinitis pigmentaria, un conjunto de trastornos genéricos raros.

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Un método con células madre ya está en ensayos clínicos iniciales. A principios de este año, los investigadores reportaron que, en el primer grupo de pacientes que estudiaron, las células madre parecen ralentizar la progresión de la degeneración macular.

Ese tratamiento implicó células madre que se derivaron de embriones humanos, y que se modificaron para que se desarrollaran en las células especializadas de la retina. Se trasplantó una "capa" de células en el ojo de cada paciente.

Este método más reciente es distinto. Busca activar la capacidad regenerativa de ciertas células que ya existen en la retina, explicó el investigador principal Bo Chen, director del programa de células madre oculares en Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Las células se conocen como glías de Muller. Y en el pez cebra, dijo Chen, funcionan como fuente de células madre de la retina, que entran en acción cuando la retina se daña y producen un nuevo tejido sano.

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En los humanos y otros mamíferos, las glías de Muller ofrecen "estructura y respaldo" a otras células de la retina, apuntó Chen. Pero ante el daño en la retina, las glías de Muller solo muestran una repuesta débil, insuficiente para reparar el tejido.

Ahora, Chen y su equipo quizá hayan encontrado una forma de activar esas células, al menos en ratones.

Los investigadores utilizaron una terapia genética de dos pasos para reprogramar las glías de Muller en ratones de laboratorio que eran ciegos desde el nacimiento, un modelo de la ceguera congénita en los humanos.

El primer gen que inyectaron hizo que las células de Muller se multiplicaran y "se comportaran como células madre", explicó Chen.

El segundo paso utilizó genes adicionales para impulsar a las células a desarrollarse en nuevos bastones fotorreceptores, que son células de la retina que permiten a una persona orientarse cuando no hay mucha luz.

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Según Chen, los nuevos fotorreceptores se integraron en la estructura existente en los ojos de los roedores, y después de unas cuantas semanas, restauraron la capacidad de los animales de ver la luz.

Los investigadores describen el trabajo en la edición en línea del 15 de agosto de la revista Nature.

Los hallazgos "abren las puertas", según Trevor McGill, que investiga las células madre en el Instituto del Ojo Casey de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón.

"Han implicado a un tipo de célula que ya está en la retina", apuntó McGill, que no participó en el estudio de Mount Sinai. "Este método no requiere la inmensa cantidad de recursos necesarios para un trasplante de células madre".

McGill advirtió que quedan muchas preguntas. Pero este trabajo inicial, señaló, "abre la puerta al hecho de que esto se puede llevar a cabo".

Una pregunta inmediata es qué grado de mejora visual se puede lograr en los ratones de laboratorio. "Hasta ahora, solo podemos decir que los ratones [tratados] pueden ver la luz", apuntó Chen.

Tan solo ese éxito, en animales que antes eran ciegos, "no es una hazaña fácil", anotó McGill. Pero, dijo, un próximo paso sería ver si esta táctica puede generar nuevos conos fotorreceptores, que son las células que funcionan sobre todo con la luz más brillante y que otorgan a los humanos la visión de color.

Entonces, habría que estudiar la terapia en animales con ojos que tengan un tamaño y una estructura similares al ojo humano, añadió McGill. Pero la investigación con animales no siempre produce los mismos resultados en los humanos.

Una preocupación general de las terapias con células madre es que podrían provocar una producción excesiva de células nuevas, y posiblemente incluso causar tumores, apuntó Chen.

"Así que esta regeneración de fotorreceptores tendrían que controlarse de forma muy estricta", apuntó.

Si la técnica llega a ensayos con humanos, McGill dijo que probablemente se evaluaría primero para restaurar la pérdida visual. Pero en última instancia, planteó, podría estudiarse como forma de prevenir la pérdida visual en primer lugar.

Más información

La Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. ofrece más información sobre las enfermedades de la retina.