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Salud

Rompecabezas y juegos podrían ayudar al cerebro que envejece

Y si no le gustan los rompecabezas, encuentre otra cosa que utilice sus habilidades mentales de forma divertida

Por: New York Times

Foto ilustrativa. Pixabay

Foto ilustrativa. Pixabay

Quizá esos crucigramas dominicales no prevengan que el cerebro que está envejeciendo se haga más lento, pero podría protegerlo de otras formas, sugiere un estudio reciente.

 Los investigadores observaron la teoría de la salud cerebral conocida como "lo que no se usa se pierde". El concepto plantea que las actividades que implican a la mente (leer, los crucigramas, los juegos de mesa) podrían ayudar al cerebro a resistir la demencia a una edad más avanzada.

 En  este estudio, los adultos mayores que dijeron que disfrutaban de esos pasatiempos no fueron menos propensos a mostrar señales de declive mental con el tiempo, en comparación con las demás personas mayores.

 Pero sí tuvieron una puntuación promedio más alta en pruebas estándar de agudeza mental. Eso significa que aunque sí experimentaron un declive con el tiempo, lo hicieron desde un "punto inicial" más alto, explicaron los investigadores.

 "Los resultados indican que toda una vida de implicación lo eleva a un punto alto desde el cual declina, y eso se puede considerar como una reserva cognitiva pasiva", señaló el investigador principal, Roger Staff, de la Universidad de Aberdeen, en Escocia.

 Aseguró que "comenzar desde un punto alto significará que el umbral en el que se le considere discapacitado estará más lejos en el futuro".

 La "reserva cognitiva" se puede considerar como la capacidad del cerebro de encontrar formas alternativas de hacer las cosas. En teoría, una persona con una mayor reserva cognitiva podría ser capaz de resistir cambios patológicos en el cerebro durante más tiempo antes de mostrar señales de demencia.

Foto Pixabay

 "La idea es que sí, tendrá un declive, pero mientras más alto sea el nivel desde el que comienza, más años de buen funcionamiento tendrá", aseguró Keith Fargo, director de programas y alcance científico de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer’s Association).

 Fargo, que no participó en el estudio, observó los resultados en una luz positiva, y se mostró de acuerdo en que respaldan la hipótesis de la reserva cognitiva.

 Pero, apuntó, en realidad no prueban que la afición de los participantes del estudio por los rompecabezas mejorara directamente su potencia cerebral.

 Eso conlleva "ensayos de intervención", dijo Fargo, en que las personas se asignarían al azar a participar o no en ciertas actividades de estimulación mental.

 La Asociación del Alzheimer está iniciando un ensayo, llamado POINTER, que evaluará los efectos de la estimulación mental junto con otros cambios en el estilo de vida, incluyendo el ejercicio, la implicación social y un mejor control de afecciones de salud como la hipertensión y la diabetes.

 Observará si esas medidas pueden proteger a la función mental en los adultos mayores que tienen un riesgo más alto de declive.

Foto ilustrativa. Pixabay

 El estudio más reciente incluyó a casi 500 adultos mayores británicos que habían tomado la misma prueba de inteligencia cuando tenían unos 11 años de edad, en la década de los 40. A partir de los 64 años de edad, respondieron a preguntas sobre si participaban en actividades intelectualmente estimulantes, como resolver rompecabezas, jugar a juegos de mesa, leer o ir a museos.

 También tomaron pruebas estándar de la memoria y el pensamiento hasta cinco veces a lo largo de los 15 años siguientes.

 En general, encontró el estudio, las personas a quienes les gustaba desafiar su mente no fueron menos propensas a mostrar un declive cognitivo con el tiempo. Pero sí tuvieron un mejor rendimiento en las pruebas de la memoria y el pensamiento, sobre todo los que disfrutaban de actividades de resolución de problemas, como los rompecabezas.

 Esto se sostuvo incluso cuando los investigadores tomaron en cuenta la inteligencia en la niñez y el nivel educativo.

 Los resultados aparecen en la edición del 10 de diciembre de la revista BMJ.

 Staff se mostró de acuerdo en que los hallazgos no prueban un vínculo causal. Pero, dijo, sí respaldan la importancia de alimentar a la mente, idealmente desde una edad temprana.

 "Tenga una mente hambrienta", aconsejó Staff. "Es como dinero en el banco cognitivo".

 ¿Pero en algún momento es "demasiado tarde" para que los adultos mayores comiencen a jugar ajedrez o a hacer crucigramas?

 Fargo dijo que no hay suficientes evidencias para responder a esa pregunta. Pero, enfatizó, la investigación sí sugiere que los adultos pueden proteger su salud cerebral mediante varias elecciones de estilo de vida.

 Éstas incluyen hacer ejercicio con regularidad, comer de forma saludable, no fumar, dormir lo suficiente, y sí, permanecer mentalmente activo.

 Y si no le gustan los rompecabezas, encuentre otra cosa que utilice sus habilidades mentales de forma divertida.

 "La mayoría de personas disfrutan al desafiarse a sí mismas", añadió Fargo.

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