El Cardenal que murió teniendo sexo

Semanario francés revela las causas de la muerte de Jean Danielou.

Por  Ilia Nuñez

Extracto de la publicación de Le Canard sobre el Cardenal Jean Danielou(Carlitosber)

Extracto de la publicación de Le Canard sobre el Cardenal Jean Danielou | Carlitosber

Poco o nada se dice en los textos biográficos sobre la muerte del Cardenal Jean Danielou, ocurrida el 20 de mayo de 1974. Sólo se escribe que fue una muerte por un infarto fulminante, pero no en que circunstancias.

La de enseguida es una de las historias más escandalosas de la Francia de esos años, en la que eran menos comunes los cotilleos públicos sobre el celibato de los miembros de la iglesia.

Todo empezó con la minuciosa búsqueda de la verdad de uno de los semanarios satíricos de la época, el Le Canard, que a diferencia de otras publicaciones siguió muy de cerca la muerte del Cardenal y doctorado en Teología por la Universidad Católica Argentina y del Salvador. Tanto así, que desobedeció las órdenes de la iglesia de no publicar el lugar donde lo hallaron muerto.

El Cardenal Jean Danielou.

Apareció muerto en la calle, en las escaleras, en casa de unos amigos, cuando iba hacia la sacristía en Notre Dame, era lo que decían los diarios; sin embargo, Le Canard, después de hallar bastante incongruente la cantidad de lugares donde supuestamente había muerto, mandó a varios de sus informadores al lugar al que fue la policía: el 4° piso del No. 56 de la calle Dulong, Paris, donde alquilaba una hermosa rubia de 24 años conocida como señorita Santoni.

Mimi Santoni era una bailarina exótica, cabaretera o stripper. Le Canard narró que al departamento llegaron el comisario y varios policías, y después de interrogar a la dama, salió a relucir lo del infarto.

También que el Padre Costa, superior de los jesuitas en París, y el representante del Papa en Francia, Egano Righi-Lambertini, habían ido al departamento, y enviado la orden a los medios de no publicar el lugar del deceso.

El Cardenal era decano de la Facultad Teológica de París.

Luego de la revelación de Le Canard, se reunieron unos 127 conventos, cardenales, obispos y arzobispos, para tratar asuntos de la iglesia, que se vieron minorizados por el tema de mayor importancia: ¿contestar o no a las publicaciones?, ¿dar o no una explicación? Y ¿qué inventar que fuera creíble?.

Primero pensaron en decir que murió “en el éxtasis del apóstol”, es decir, durante la fuerte conexión con Dios, pero descartaron esta idea al considerarla bastante cuestionable. La asamblea tenía también que hacer un homenaje póstumo al fallecido, pero mejor se retiraron sin explicar nada a la prensa, y sin hacer el homenaje.

Fue el Padre Costa, quien declaró tiempo después que el cardenal visitaba desde hace tres meses a la bailarina, con el fin de arreglar un chantaje en contra de uno de sus amigos. Ésta versión esclareció el porqué Danielou llevaba una fuerte suma de dinero consigo, pero luego Le Canard contestó que la policía “vigilaba desde hace 6 años las actividades extrasacerdotales de su eminencia”. Ante la amenaza de una nueva revelación, la Iglesia enmudeció.

Fue más tarde que Le Canard provocó a los otros medios cuestionando si seguirían mintiéndole a la gente acerca de éste asunto. Incluso citó a otros periódicos internacionales que ya gritaban a los cuatro vientos que Danielou había muerto de un infarto fulminante, mientras tenía relaciones sexuales con la hermosa rubia.

En el titular de este ejemplar de Le Canard se sugiere la muerte “durante el orgasmo” o épectase.

El semanario recogió uno de los textos de las publicaciones, en las que decía “él no está para defenderse”, y “no nos parece escandaloso que haya muerto en los brazos de la bella Mimi. A nuestros ojos, es una hermosa muerte. No somos nosotros los que predicamos el celibato sacerdotal”.

Ésta historia está basada en un articulo de La Cara Oculta de la Iglesia, del autor Héctor Ruiz Núñez.  

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