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Esperó 47 años para abrir regalo de su exnovia junto a ella

Un hombre esperó 47 años para abrir un misterioso regalo que le dio su exnovia antes de dejarlo, hasta que finalmente descubrió el contenido junto a ella

Por  Raúl Durán

Imagen temática(Pixabay)

Imagen temática | Pixabay

Un hombre esperó 47 años para abrir un misterioso regalo que su exnovia le dio antes de dejarlo. Adrian Pearce y Vicky Allen fueron novios durante su adolescencia, en 1970. Tenían 17 años y el mundo se abría ante ellos. Vicky fue la primer novia de Adrian, y por un tiempo parecía que ese amor no acabaría.

Los entonces adolescentes cursaban la secundaria, y aunque había mucha incertidumbre por el futuro, poco a poco comenzaban a hacer planes para seguir juntos.

La navidad se acercaba y la pareja se preparaba para festejarla juntos. Todo iba espléndidamente hasta que de repente Vicky decidió abandonar a Adrian.

La noticia lo tomó por sorpresa, no había razón aparente para tan abrupta despedida; pasó de la sorpresa a la tristeza, de la tristeza al coraje, hasta que poco a poco logró aceptarlo  y continuar con su vida.

Pero antes de marcharse, ella le dejó un misterioso regalo como presente de navidad. Sin embargo, él no lo abrió, sino que decidió guardarlo; primero esperando que ella regresara y lo abrieran juntos, luego como algo que simbolizaba el recuerdo de aquel primer amor.

Los años pasaron y Adrian rehízo su vida: se casó con otra mujer, tuvo hijos, envejeció. No volvió a saber de Vicky, pero aquel regalo continuaba con él y seguía sin ser abierto. 

Adrian creó una especie de tradición personal. Cada año, en navidad, acostumbraba poner el misterioso regalo junto a los de su familia en el árbol navideño.

"Después de que mi familia abriera sus regalos en navidad, quedaba todavía un regalo y ese era el que Vicky me había dado", dijo Pearce a Global News Canadá

Así lo hizo año tras año, causando extrañamiento y curiosidad a su esposa e hijos, que frecuentemente lo interrogaban al respecto o le pedían abrirlo, pero 
él se negaba sin dar explicaciones.

Esta práctica incluso comenzó a cansar a su esposa, que harta de ver cada año la reliquia de una relación pasada, le pidió que dejara de colocarlo en el árbol familiar. Pero él seguiría haciéndolo secretamente en honor a aquel amor adolescente. Hasta que un día su esposa le hizo una inusual propuesta.

Debido a que Pearce había prometido no abrir nunca el regalo él mismo, sino esperar a Vicky para hacerlo juntos, su esposa le propuso que la buscara con el fin de cumplir esa promesa.

Pero habían pasado ya 47 años. Desde aquel triste diciembre Adrian le había perdido el rastro a Vicky, así que no tenía idea de cómo o dónde comenzar a buscarla.

Afortunadamente, la pareja de ancianos se enteró de cómo las redes sociales podrían ser de gran utilidad en casos como este, así que en 2017 Adrian Pearce publicó una foto del misterioso regalo en Facebook contando su historia y pidiendo ayuda para localizar a Vicky. La historia se volvió viral rápidamente.

 

Adrian recibió tanto apoyo por parte de usuarios de Facebook y medios de comunicación que sorpresivamente logró encontrar a su ex-novia después de casi medio siglo sin verla.

La historia de la ex-pareja había causado tanto revuelo que decidieron organizar algo más grande: se reunirían para abrir juntos el misterioso regalo, y el conmovedor evento sería organizado como un evento cuyas ganancias serían donadas a un programa de caridad de Canadá que alimenta a familias necesitadas.

Así que Adrian y Vicky se reencontraron en un emotivo evento para abrir juntos el regalo. Al lugar acudieron gran cantidad de personas y medios de comunicación.

"Creo que es absolutamente fantástico que seamos amigos", dijo él. "Estamos en un lugar fantástico, donde todo lo que puedes sentir es amor".

Finalmente, abrieron juntos el regalo cuyo contenido seguía siendo un misterio para todos. El regalo era un pequeño libro titulado "El amor es: nuevas formas de descubrir ese sentimiento", contenía frases de amor, cartones y poemas.

El descubrimiento resultó ser una bella coincidencia para todos, estando en un evento marcado por ese sentimiento, pero ya no hacia la pareja, sino hacia los demás, con el fin de ayudar desinteresadamente.