Muerte por mil cortes: suplicio chino

Este tormento era impuesto a personas que asesinaban a alguno de sus padres o a sus superiores.

Por  El Debate

'Muerte por mil cortes'. Foto tomada el 10 de abril de 1905.

'Muerte por mil cortes'. Foto tomada el 10 de abril de 1905.

'Leng T'che' es un término chino que hace referencia a la idea de escalar lentamente una montaña hasta llegar a la cima. A manera de alegoría, el mencionado término ha sido utilizado para designar el suplicio 'Muerte por mil cortes', en el que la tortura aumenta poco a poco hasta culminar con la muerte de la víctima.

Foto: bbs.voc.com.cn

Este suplicio fue instaurado a partir del año 900 de nuestra era, bajo el mandato de Zhu Wen, y era aplicado a quienes cometían delitos como el parricidio y/o matricidio, así como a quienes atentaran contra la vida de sus superiores. De este modo, si un campesino era acusado de haber asesinado a su patrón, debía ser sometido a esta tortura, que consistía en infligir múltiples incisiones cada vez más grandes y profundas.

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Foto: bbs.voc.com.cn

Las personas condenadas a ser ejecutadas de esta manera eran encerradas en la cárcel, donde se les hacía fumar opio. Una vez que estuvieran bajo los efectos de la potente droga, lo trasladaban a una plaza pública para atarlos a un poste, de tal suerte que su pecho quedara completamente descubierto con el fin de que el verdugo, quien, en este caso, debía tener amplios conocimientos de anatomía, comenzara a realizar los pequeños cortes a lo largo de todo el cuerpo del condenado.

Foto: bbs.voc.com.cn

Al inicio del suplicio los cortes eran incisiones superficiales y se hacían sin dañar venas o arterias, evitando, así, una hemorragia que terminara con la vida de la víctima antes de tiempo. Sin embargo, luego de terminar estos cortes, el verdugo infligía las heridas mayores, las cuales alcanzaban a dañar los músculos. Posteriormente, cortaban trozos de piel del pecho.

A pesar de lo que se podría pensar, en este punto las víctimas aún seguían con vida; al menos ése fue el caso del hombre fotografiado el 10 de abril de 1905. 

Foto: bbs.voc.com.cn

Después de un sufrimiento indescriptible, el verdugo concedía la muerte arrancando uno de los órganos vitales del condenado, o bien, decapitándolo. No obstante, aunque sin vida, el castigo continuaba, puesto que todas las partes cercenadas eran colocadas en una canasta de mimbre a la vista de todos los presentes.

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Con información de Cultura Colectiva.

 
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