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Se crean ciudades flotantes en aguas internacionales

En años recientes, la llamada “colonización del mar” o seastading ha dejado de ser una fantasía para convertirse en algo tangible.

Foto: Blue Frontiers

Gracias a los avances tecnológicos, la ciencia ficción se convierte cada vez más en un retrato de nuestra realidad. Actualmente hay empresas, académicos e incluso gobiernos que están trabajando en conjunto para crear un prototipo de esta nueva clase de ciudades para el año 2020.

En el centro de la iniciativa se encuentra el Instituto Seasteading, una organización sin fines de lucro con sede en San Francisco, fundada en 2008 por Patri Friedman (el nieto del economista Milton Friedman), con un respaldo financiero inicial de Peter Thiel, el multimillonario libertario detrás de Paypal.

Foto: Wikimedia Commons

A principios de este año, el gobierno de la Polinesia Francesa accedió a que el Instituto Seasteading hiciera pruebas en sus aguas. La construcción podría comenzar pronto y las primeras edificaciones flotantes, el núcleo de una ciudad, podrían ser habitables en tan solo unos cuantos años.

“Si pudieras tener una ciudad flotante, sería en esencia un país emergente”, señaló al New York Times Joe Quirk, presidente del Instituto Seasteading. “Podemos crear una enorme variedad de gobiernos para una enorme variedad de personas”.

La colonización del mar es más que un pasatiempo fantasioso para Quirk y otras personas dedicadas al proyecto. Según ellos, es una oportunidad para reescribir las reglas que fundan una sociedad. “Los gobiernos simplemente no mejoran”, explicó Quirk. “Están atascados en los siglos pasados. Eso se debe a que la tierra incentiva el monopolio violento para controlarla”.

Sin tierras no existirían los conflictos.

“Si pudieras tener una ciudad flotante, sería en esencia un país emergente. Podemos crear una enorme variedad de gobiernos para una enorme variedad de personas”.

Claro, no hay garantía de que el proyecto florezca como una comunidad utópica. Las personas suelen pelear por muchas más cosas que las tierras, y los piratas han surgido como una amenaza en varias regiones. Además, a pesar de que la ley marítima sugiere que la colonización del mar podría tener bases legales sólidas, es imposible pronosticar la respuesta de los gobiernos reales ante unos nuevos vecinos que pudieran estar flotando por sus costas.

La motivación como fuerza de desarrollo

Foto: Wikipedia

Quirk y sus colaboradores crearon una nueva empresa, Blue Frontiers, la cual construirá y operará las islas flotantes en la Polinesia Francesa.

El objetivo es construir cerca de una docena de estructuras para 2020, incluidas casas, hoteles, oficinas y restaurantes, con un costo cercano a 60 millones de dólares. Para financiar la construcción, el equipo se encuentra trabajando en una oferta inicial financiada con monedas digitales. 

“Quiero ver ciudades flotantes en 2050; espero que sean miles de ellas, cada una con diferentes formas de gobierno”, comentó Quirk al New York Times. “Cuanta más gente se mueva entre las ciudades, más opciones tendremos y será más probable que tengamos paz, prosperidad e innovación”.

Si tomamos en cuenta que el cambio climático va incrementando los niveles del mar, y que los órdenes políticos establecidos en todo el mundo se desestabilizan debido a la presión del populismo, puede que la colonización del mar no solo parezca una idea práctica sino realmente atractiva.