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Homenaje a José José: Poncho Lizárraga monta guardia de honor

El líder de la Banda El Recodo, Poncho Lizárraga asisitió al homenaje a José José en el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de Méxco (CDMX)

Por  Kevin Miranda

Poncho Lizárraga hace Guardia de Honor a José José(EFE)

Poncho Lizárraga hace Guardia de Honor a José José | EFE

México.- Este miércoles las cenizas del cantante mexicano, José José llegaron a México y fueron trasladadas al Palacio de Bellas Artes para ahí recibir un homenaje.

En el lugar, varios famosos participaron en lo que se le conoce como guardia de honor al ataúd donde descansan las cenizas del "príncipe de la canción".

Uno de ellos fue el líder de la Banda El Recodo, agrupación originaria de Mazatlán, Sinaloa, Alfonso Lizárraga.

Además EL DEBATE publicó que la conductora peruana Laura Bozzo también hizo presencia y participó en este acto de resguardo.

José José, el Príncipe de la Canción en su Palacio de Bellas Artes

Las cenizas de José José llegaron al majestuoso Palacio de Bellas Artes entre porrras y aplausos por parte de su pueblo mexicano.

"El Príncipe de la Canción" esta de regreso en casa, con su gente, con su familia. El ataúd dorado que contiene la urna con las cenizas del maestro de la música romántica, ingresaron a este recinto cultural por la escalinata principal.

La primera guardia de honor la montaron sus hijos José Joel y Marysol Sosa, su ex esposa Anel Noreña; se llevó a cabo un minuto de aplausos y posteriormente la Orquesta Sinfónica Nacional interpretó "La nave del olvido". Fanáticos de "El Príncipe de la Canción" desfilan frente al ataúd de José José, le dan una significativa despedida y a la vez, mandan muestras de afecto a sus hijos.

La piel se les erizó a todos los presentes cuando la Orquesta Sinfónica Nacional interpretó "El Triste", junto con el tenor Alejandro Luévanos y el barítono Daniel Hernández.

En el Palacio de Bellas Artes centenares de personas esperan haciendo una larga hilera, para darle sus respesto y último adiós a José José, algunos incluso vinieron de otros estados del país y pasaron la noche para asegurarse un lugar. En las manos portaban algunas pancartas y fotos de su ídolo que de pronto agitan o simplemente mantienen en alto. Y para hacer más amena la espera, de cuando en cuando, entonaban alguna canción a la que le seguían los aplausos.