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Sinaloa

"La casa no es lo mismo sin ella": mamá de Guadalupe

La madre de la adolescente desaparecida en la colonia El Palmito Viejo cree que su hija se fue de casa, pero afirma no saber qué la motivó a irse, solo pide que regrese

Por: Francisco Castro

"La casa no es lo mismo sin ella": mamá de Guadalupe. Foto: EL DEBATE

Sinaloa.- Piel morena, cabello largo y lacio del mismo color que sus ojos, negro, y 1.60 metros de estatura son algunos rasgos físicos de la niña María Guadalupe Briones Espinoza, de 12 años de edad, quien cursaba el sexto grado de primaria y desapareció el pasado 18 de febrero por la noche frente a su casa. Hasta el momento no se ha sabido absolutamente nada de su paradero.

Desde ese día, la señora Agustina Espinoza vive sumida en la angustia por no tener noticias de su hija, la mayor de siete niños, a quien describe como una niña hogareña que solamente iba de la escuela a su casa o de su casa a la tienda, quien solamente salía cuando era acompañada por su familia.

Esa noche de su extravío, María Guadalupe estaba sentada en las vías del tren, a escasos metros de la puerta de su casa, cuidando a uno de sus hermanos, pero de pronto se esfumó, como si la tierra de la colonia El Palmito Viejo se la hubiera tragado.

Imagen especial: EL DEBATE

La historia de Guadalupe es una de las quince desapariciones de menores ocurridas en lo que va del año y por las que la Fiscalía General ha activado la Alerta Ámber, solo que en trece de estos casos los menores ya fueron localizados sanos y salvos.

El otro menor aún sin localizar es Daniel Adán Valenzuela, de 13 años, a quien el 15 de enero de este año se le vio por última vez en la colonia Niños Héroes, en Guamúchil. Pero, a diferencia de Guadalupe —de quien no se sabe nada—, de este menor la autoridad presume que está en compañía del señor Pedro Antonio Zamarripa, de 50 años, y de dos menores de edad. 

Cinturón de pobreza

El día de su extravío, Guadalupe traía puesto un vestido con una sola manga de color rosa con beige y parches blancos, además de zapatos de piso color plata.

El hogar en donde vivía junto a sus seis hermanos; su madre, Agustina Espinoza; y su padrastro, Ramón Hernández, está en una zona vulnerable, un sitio de mucha pobreza e inseguridad, a orillas de las vías del tren, entre el canal Recursos y el bulevar Emiliano Zapata, a espaldas del Country Club, en la capital sinaloense. 

La casa de Agustina, la cual le fue heredada por su abuelo hace tres años, se pierde entre las decenas de viviendas humildes, entre esos callejones accidentados, una zona extremadamente peligrosa para niños y adultos no solo por la nula presencia policial, sino por la afluencia de desconocidos con problemas de adicción que se refugian en esa zona, en edificios cercanos y abandonados que sirven como «picaderos», en los que incluso han encontrado personas sin vida.

En este asentamiento, las vías del ferrocarril y el canal Recursos son dos factores más de peligro: el primero es un riesgo de accidentes y una vía de llegada de desconocidos; mientras que en la obra hidráulica han encontrado a varias personas ahogadas y a otras más asesinadas. El último caso ocurrió apenas el pasado viernes alrededor de las 15:00 horas, cuando fue asesinado a balazos un hombre de nacionalidad hondureña entre las vías del tren y el canal Recursos, muy cerca de la casa de María Guadalupe. 

Foto: EL DEBATE

Sobre posibles motivaciones que hubieran orillado a su hija a huir de casa, Agustina no encuentra razones, pues afirma que aunque a veces la regañaba, en esa ocasión todo estaba bien. Asegura, incluso, que su hija nunca sale sola, pues no está impuesta y no sabe utilizar el transporte público, además de que no traía dinero.

De los ataques de ansiedad que aquejan a la menor, explica que «le provocan desespero, le da por caminar, pero solo lo hacía de la casa a la tienda».

Nunca salía sola —insiste la madre—, al tiempo que explica que su hija está en sexto grado en la primaria Profesor Enrique Félix Castro, en la colonia El Palmito, adonde trasladarse le llevaba entre 10 y 15 minutos caminando, «siempre en compañía de su tía, vecinos y primos, nunca sola». 

Y aunque esta era prácticamente una escuela nueva para la menor, pues el ciclo pasado asistía a un plantel de tiempo completo, Agustina afirma que ya estaba bien acoplada a sus compañeros y su maestra. La cambió de plantel ante la falta de dinero para cubrir la cuota para la comida que le exigían en la de tiempo completo.

La desesperada madre asegura no tener reportes de que alguna persona molestara o acosara a su hija ni en el entorno de su hogar ni en la escuela, por lo que dice no entender qué pasó. Guadalupe simplemente no está. 

«Ella siempre me decía que no se quería casar. Ella estudiaba, y de la escuela a la casa. Lo que sí decía es que cuando saliera de la primaria la metiera a un curso de belleza», comenta Agustina, al tiempo que afirma que a su hija le gustaba mucho ir a la escuela, pero aún así pensaba estudiar la secundaria abierta y al mismo tiempo estudiar belleza.

Sobre la investigación que realiza personal de la Fiscalía, asegura que han recibido el apoyo solicitado, y aunque no han tenido noticias, tiene fe de que su hija vuelva sana y salva, incluso le pide que, de escuchar sus palabras, «vuelva porque la casa no es lo mismo sin ella».

Foto: EL DEBATE

Alerta Ámber debe agilizarse

El expresidente de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa, Óscar Loza Ochoa, señaló que el tema de la generación de alertas Ámber debe mejorarse, pues aunque ha sido buena en algunos casos, sigue siendo burocrático el proceso, además de que no todas tienen un alcance nacional y muchas de ellas se desactivan si al paso de 72 horas no hay resultados.

El pasado 28 de febrero, el coordinador de Alerta Ámber en Sinaloa, Rodolfo Servín Serrano, aseguró que en Sinaloa no existe ninguna situación de riesgo para niñas, niños o adolescentes, puesto que los menores desaparecidos o boletinados mediante una Alerta Amber eran producto de problemas en el entorno familiar.

Estas declaraciones fueron respaldadas por el fiscal general Juan José Ríos Estavillo en reciente entrevista a este diario, pues afirmó que en los casos de menores ya recuperados habían detectado mecánicas de disfuncionalidad familiar: «Vertientes que tienen que ver con la vinculación sentimental y desajustes emocionales» que deben ser motivo de análisis para la implementación de políticas públicas, dijo. 

«Ninguno de estos casos están vinculados a trata de personas, sino más bien a desavenencias familiares», afirmó al ser cuestionado sobre la posible presencia de grupos tratantes de blancas en la entidad.

Para el activista Óscar Loza, el tema de la trata de personas no debe ser desechado como parte de las investigaciones en los casos de desaparición en la entidad, pues asegura que todo mundo sabe, y la autoridad lo ha registrado, que Puerto Vallarta y Mazatlán han sido lugares socorridos por este tipo de actividades, que le ofrecen a ese turismo indeseable este tipo de servicio. Tampoco descartó que así como el combate al narcotráfico ha generado el «efecto cucaracha», el combate a la trata de personas en otros estados como Querétaro provoque algo similar. 

Miguel Ángel Murillo, del Frente Cívico Sinaloense, señaló falta de voluntad política de los tres niveles de gobierno y de los tres poderes políticos al afirmar que «no tienen interés en buscar y encontrar una solución para frenar las desapariciones».

Imagen especial: EL DEBATE

Recriminó la falta de investigadores, de agentes del ministerio público, pero sobre todo de policías para prevenir la inseguridad, y reconoció que las colonias alejadas del primer cuadro, las de mayor pobreza, están totalmente desprotegidas. 

LOS DATOS

  • Ayuda

El 22 de febrero, la mamá de Guadalupe y el señor Ramón Hernández pidieron el apoyo de la ciudadanía para que les ayuden a dar con el paradero de la menor.

  • Manifestación

El pasado 26 de febrero, la señora Agustina Espinoza se plantó junto con activistas afuera de la Fiscalía General de Sinaloa para exigir resultados en la búsqueda de su hija María Guadalupe.

PARA ENTENDER

  • Protocolos de la Alerta 

Definido como un mecanismo nacional o estatal de búsqueda y pronta localización de niñas, niños y adolescentes reportados como desaparecidos, en Alerta Ámber participan los tres niveles de gobierno, medios masivos, organizaciones de la sociedad civil, el sector académico y el empresarial, entre otros.

Como criterios de activación menciona que una vez recibido el reporte de desaparición primero se decide si se activa la alerta o se realiza la búsqueda por otros mecanismos, pero previo a la activación se verifica que la persona desaparecida sea menor de 18 años de edad, que se cuente con información suficiente de ella y las circunstancias de la desaparición, y que esté en inminente peligro de sufrir daño grave. En los casos en que se valora no activar la alerta, se utilizan otros mecanismos de búsqueda para su localización.

El fiscal Juan José Ríos Estavillo afirma que con alerta o sin ella, hacen la búsqueda inmediata. 

En esta nota:
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