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Guamuchil

Estudié a los 38 años y con 6 hijos; Médico General, Juvencio Rojo

El doctor Juvencio Rojo se graduó de la carrera de Medicina a los 44 años.

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Por: Esmeralda Bañuelos

Médico General, José Juvencio Rojo Casillas / Fotografía: EL DEBATE

Médico General, José Juvencio Rojo Casillas / Fotografía: EL DEBATE

Guamúchil, Sinaloa.- Con el sueño de llegar a ser un médico José Juvencio Rojo Casillas logró el pase de examen a los 38 años de edad, en la Licenciatura de Medicina General, en la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAdeG), en el año de 1978.                           

Con una familia numerosa por sacar adelante, se propuso superarse más allá de su trabajo como boticario. Empapado con 26 años en los conocimientos de la farmacéutica, se dio cuenta de que necesitaba prepararse más.

Para lograr su meta primero estudió la preparatoria abierta, por las noches, de 1976 a 1978. En cuanto terminó viajó, en 1978, a la ciudad de Guadalajara para ingresar a la universidad.

“En ocasiones estudiaba con mis seis hijos en una mesa, para lograr estar un tiempo con la familia y a la vez educarlos para que se prepararan”, recuerda Juvencio Rojo Casillas.

Para pagarse la carrera tuvo que hacer de todo, como rentar una propiedad y vender un terreno para cubrir la colegiatura de 8 mil pesos mensuales. Al egresar, en 1944, realizó el internado en el Hospital Militar Regional. Al culminarlo, no pudo aceptar las ofertas de especialidades que le ofrecían; “me rodaron las lágrimas”, relata el doctor, porque fue muy difícil renunciar a continuar preparándose. Ahora su meta era sacar adelante a su familia. Es así como la familia retornó a Salvador Alvarado a mediados de 1980. Actualmente Juvencio Rojo Casillas continúa al servicio de la región del Évora con una central médica. 

Todo sacrificio tiene su recompensa, porque a pesar de los obstáculos que se presenten en la vida, se pueden superar. Como dice el doctor: “Si no se pueden brincar los obstáculos, hay que rodearlos”. Espera que su historia llegue al corazón de la juventud, como un mensaje de que los sueños no tienen edad.

Cualquier persona puede estudiar si se lo propone”, concluye.

 

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