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Con la venta del atole paga la escuela de su hijo

Vende antojitos tradicionales con su toque especial, en el puesto localizado en la tradicional verbena de la plazuela.

Por  Esmeralda Bañuelos

La comerciante Sofía Vega Verduzco / Fotografía: EL DEBATE

La comerciante Sofía Vega Verduzco / Fotografía: EL DEBATE

Guamúchil, Sinaloa.- Desde hace 10 años Sofía Vega Verduzco sostiene a su familia con la venta de atole, champurrado y tamales, lo que le permite cubrir los pagos de la universidad de su hijo, la herencia más importante que los padres pueden brindarles.

“Trabajé un tiempo en la verbena en un puesto de venta de atoles y al quedarme sin empleo me animé a poner echar andar un negocio por mi cuenta, por lo que solicité un permiso y desde entonces tengo ya siete años con la venta de tamales y champurrado en la temporada invernal”, cuenta Sofía Vega. 

La falta de un ingreso suficiente y también las pocas opciones de empleo que se brindan para las personas en edad de 45 años, la orilló a buscar la manera de autoemplearse para poder salir adelante y sobre todo apoyar a su hijo en sus estudios universitarios.  
                          
En los primeros días de noviembre el frío se apodera de la ciudad y las personas buscan la tradicional bebida del atole y champurrado para protegerse del gélido clima. Estas bebidas milenarias son un símbolo de los antojitos tradicionales favoritos de los sinaloenses, que dan sustento a las familias esta temporada. 

El día del comerciante ambulante empieza muy temprano y termina muy tarde. En esta temporada la madre de familia prepara cerca de 20 litros de atole y alrededor de 70 tamales diarios, para tener todo listo antes de las 16:00 horas, que es cuando inicia su venta. Si la suerte le acompaña el cansancio valdrá la pena y regresará a su casa después de las 10:00 horas. 

Para los comerciantes como Sofía Vega la venta en la verbena es una oportunidad de obtener un ingreso para poder ahorrar y enfrentar los meses que toca enfrentar con el nuevo año.