No Usar

Juany se gana la vida despachando gasolina

Encontró en este oficio una forma digna de trabajar, por eso permanece la mayor parte de sus días en una gasolinera

Por  Marisela Jolie

Juany se gana la vida despachando gasolina.(Jorge Cota/ EL DEBATE)

Juany se gana la vida despachando gasolina. | Jorge Cota/ EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- Juany López Cruz es una de las pocas mujeres despachadoras de gasolina que existen en Los Mochis. 

Encontró en este oficio una forma digna de trabajar, por eso permanece la mayor parte de sus días en una gasolinera ubicada en la esquina de las calles Aquiles Serdán y Santos Degollado, con su uniforme y su sonrisa lista para atender a los clientes. 

“Llega el cliente y le damos la bienvenida y el mejor servicio, pongo la pistola en el vehículo y despacho el combustible, le doy el adiós al cliente; si hay propina, bueno, y si no, ni modo, no es obligación”.

Juany trabaja con entusiasmo cada día. Foto: Jorge Cota/ EL DEBATE

Disfruta su trabajo

Tiene 47 años, es madre de dos hijos y el sustento de su hogar. Antes de dedicar su vida a este oficio, trabajó 26 años como cajera en diferentes centros comerciales de Los Mochis. Pero desde hace más de tres años trabaja durante ocho horas diarias despachando combustible. 

“Es un trabajo muy noble, no es cansado, no estoy bajo presión por ningún supervisor ni jefe inmediato, tengo la libertad de ir al baño cuando lo necesito, no tengo presión de un patrón, no me tratan mal, tengo buenas prestaciones, cada fin de año me gano un buen dinero que me ayuda a salir de apuros, para pagar deudas pendientes”.

Juany descansa un día a la semana y agradece el buen trato que ha recibido de parte de su empresa y de sus compañeros de trabajo, que en su mayoría son hombres.

“Los jefes nos regalan dos juegos de uniformes, un par de zapatos y dos gorras, es lo único que necesitamos para trabajar, además de brindar una buena atención a los clientes. Tengo un día de descanso, los jefes nos ponen los días, o igual si necesitamos un día especial, uno lo pide. Aquí trabajo muy a gusto, muy tranquila, es un buen ambiente de trabajo”.

La amable y sonriente despachadora, no duda en ayudar a sus compañeros cuando lo necesitan. 

“Yo casi siempre estoy en la bomba del diesel, pero cuando mis compañeros descansan o necesitan apoyo, yo los cubro; si a mi compañero le llega una fila de carros y está atorado, yo voy y le hecho la mano. Aquí nos ayudamos entre todos”.

Con unas monedas, los clientes agradecen el buen trato que Juany les brinda, y regresan con ella al quedar satisfechos con el servicio y la atención. Pero lidiar con la actitud de las personas es quizás lo más difícil de su trabajo.

“Si uno trata bien al cliente, hasta una propinita se lleva a casa; es más conveniente para nosotros hacer bien nuestro trabajo; no es obligación que nos den propinas, pero ellos se quedan conformes con el servicio y así recompensan. Dependiendo del trato que uno le dé a los clientes, es el trato que uno recibe”.

Para Juany, ver regresar a sus clientes la llena de orgullo y la motiva a continuar con su labor durante un largo tiempo. 

No importa el frío y el calor, es parte de nuestra labor diaria, permanecer aquí a pesar del clima. Fíjese que me gusta mucho mi trabajo, yo me quiero dedicar a esto mucho tiempo más”.