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Yoremes y yoris viven la tradición en el tercer viernes de conti de Semana Santa

Cientos de judíos participan de esta tradición en el Centro Ceremonial de San Miguel Zapotitlán 

Por  Mirella López

El Pilatos y el Alpheres mayor al frente de la comitiva de fiesteros en el Viernes de Conti  en el que participan chicoteros, judíos y la  comunidad.(Javier Padilla/ EL DEBATE)

El Pilatos y el Alpheres mayor al frente de la comitiva de fiesteros en el Viernes de Conti en el que participan chicoteros, judíos y la comunidad. | Javier Padilla/ EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- Es tiempo de vivir la tradición, y en los centros ceremoniales indígenas del norte de Sinaloa y sur de Sonora  empezaron desde el Miércoles de Ceniza con el inicio de la llamada Cuaresma Yoreme.

Este pasado viernes, los judíos de la comunidad de San Miguel Zapotitlán se dieron cita como es tradición desde hace más de 400 años en la iglesia indígena yoreme. Este tercer viernes de conti o procesión  estuvo dedicado a Nuestro Señor San José  y en él participaron cerca de mil judíos, los personajes principales de esta festividad.

El conti se organiza para iniciar con orden. Foto: Javier Padilla/ EL DEBATE

El próximo viernes será  dedicado a la Virgen de Dolores, que a partir de ese día emprenderá la búsqueda de su hijo Jesús  que se había desaparecido.                                

Estos personajes principales de las festividades de Semana Santa Yoreme,  ataviados con una colorida indumentaria y máscaras espeluznantes, algunas graciosas y otras  más tradicionales, se reúnen por  cientos, y conforme se acerca la Semana Mayor se suman por miles, provenientes de las diferentes  comunidades aledañas pertenecientes a la jurisdicción de San Miguel, donde convergen con todo el fervor y respeto que esta tradición  impone a sus  habitantes.

Los chicoteros resguardan el orden. Foto: Javier Padilla/ EL DEBATE

El conti

Se llegaron las 17:00 horas del viernes y la explanada de la iglesia indígena yoreme lucía atiborrada de judíos con sus ajuares y sus capas blancas bordadas de flores multicolores e imponentes máscaras, que  entraba y salías  de la iglesia en busca del Mesías. 

Los sonidos de los tambores  anunciaban el llamado de todos para iniciar el ritual. Un grupo de chicoteros controlaban la escena antes de empezar el primero de  tres  contis que se realizan cada viernes.

El Pilatos y el Alpheres, al frente de la comitiva. Foto: Javier Padilla/ EL DEBATE

Mientras tanto, las niñas Marías vestidas de blanco esperaban dentro de la iglesia junto con  toda la comitiva de fiesteros encabezados por el Pilatos, Cecilio Valenzuela, y el Alpheres Mayor, don Irineo Cebejeca, que sostenía la bandera roja, acompañados de las fiesteras, la rezadora y alawasin, quienes resguardan a los santos para hacer el recorrido alrededor de la iglesia, ante la expectación de miles de habitantes y visitantes que arriban al lugar para apreciar esta  gran festividad. 

Los judíos  intentan ingresar a la iglesia. Foto: Javier Padilla/ EL DEBATE

Ahí también se vive una gran actividad comercial en la que abundan los puestos de antojitos, así como de los artesanos que comercian sus productos que le dan  vida a esta tradición, con la venta de máscaras de diferentes precios, sonajas, morrales, ajuares de judíos y de danzantes de venado para niños y adulto, hasta tambores y tenábaris.   

Los niños participan en esta festividad. Foto: Javier Padilla/ EL DEBATE

Después de 35 minutos  se vuelve a  realizar otra procesión con el mismo fervor  de sus protagonistas, hasta culminar con una tercera vuelta  con la que concluye por ese día el ritual. Y poco a poco todos se van retirando a sus lugares de origen con una gran satisfacción en sus rostros, a pesar del cansancio, por hacer de ese día una misión cumplida y prepararse para el siguiente viernes  de conti.  

Muchas personas se suman a la procesión. Foto: Javier Padilla/ EL DEBATE
Feligreses visitan a sus santos y llevan velas antes del conti. Foto: Javier Padilla/ EL DEBATE
Las Marías al interior de la  iglesia esperan el conti. Foto: Javier Padilla/ EL DEBATE
Judíos del ejido Flor Azul y Compuertas. Foto: Javier Padilla/ EL DEBATE
Lupita, de 7 años, y Ányeli, de 3 años, son primitas que siempre participan en esta festividad, acompañadas por Iris Guadalupe Heredia Álvarez. Foto: Javier Padilla/ EL DEBATE

"Llevo 55 años  participando como judío"

Don Eleazar Pacheco, el Chon, es un artesano del Ejido Compuertas y dice que lleva 55 años consecutivos participando como judío en esta  tradicional festividad de  Semana Santa en San Miguel. Empezó desde que  tenía  12 años y continuará hasta que Dios mande, manifiesta con orgullo. Él también es el alma de la tradición porque con su trabajo de confeccionar máscaras y tambores ayuda a que estas tradiciones  permanezcan. “Estamos trabajando y  todos los viernes vengo a participar como judío”.

¿Cuántos años lleva como artesano?
Tengo más de 20 años  como artesano, haciendo  desde sonajas, máscaras, tambores, morrales y demás cosas que necesitan los judíos para la fiesta.

¿Qué es lo que más se  vende?
Los tambores, las máscaras. Acabo de entregar 35 pares de sonajas que me pidieron  para una tienda de Los Mochis. Ya vendí 15 tambores y tengo pedidas más máscaras. Yo tengo mucho cliente de  todos los ejidos: de San Miguel, Ohuira, La Florida, Goros Pueblo. Me mandan hacer tambores y máscaras. 

¿Cuánto cuestan?
El precio de las máscaras  es según el pelo  del cuero. Hay de  mil 800,  mil 200 pesos, y tengo tambores  desde 50 pesos hasta los 500.