Elena Poniatowska recibe el Premio Letras de Sinaloa

La escritora recibe reconocimiento y 100 mil pesos en el marco de la Feria Internacional del Libro Los Mochis 2018

Por  Mirella López

Elena Poniatowska recibe Premio Nacional Letras de Sinaloa 2018.(Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE)

Elena Poniatowska recibe Premio Nacional Letras de Sinaloa 2018. | Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- “Soy muy feliz. Estas flores, estos discursos, estas palabras, este calorcito, esta tranquilidad, este viaje, el atardecer que pude ver en el avión de colores rosa, lila, azul; todo eso para mí ha sido un gran regalo. Esta noche me  voy a hincar y voy a decir ángel de mi guarda: gracias por toda esta generosidad, gracias porque a mis 86 años recibo de Sinaloa, por tercera vez, este premio de literatura que me honra mucho y que también los honra a ustedes por su gran generosidad”.

Estas fueron las palabras de Elena Poniatowska al recibir el Premio Nacional Letras de Sinaloa 2018, en su décima edición, en una espléndida noche que tuvo lugar en el Museo Regional del Valle del Fuerte, que se vio abarrotado por los seguidores de la escritora. 

Ceremonia  de entrega del premio

En una noche de nervios y emociones, la escritora mexicana y una de las voces más poderosas de la literatura en español recibió una placa, medalla y un estímulo económico de 100 mil pesos de manos de Papik Ramírez, director del Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC), y de Víctor Carrazco, director del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Ahome (IMAC), a nombre del Gobierno del Estado y del municipio de Ahome.

La periodista de brillante trayectoria literaria en diversos géneros y particularmente la narrativa, autora de obras emblemáticas que describen el siglo XX desde una  proyección internacional integradora, agradeció este galardón de un Sinaloa que ella ama porque su esposo, Guillermo Haro, astrofísico, aquí vino muchas veces porque quería poner un observatorio astrofísico”. 

Jesús Ramón Ibarra, Papik Ramírez Bernal y Víctor Carrazco entregan el Premio Nacional Letras de Sinaloa 2018 a Elena Poniatowska, escritora y periodista mexicana. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Papik Ramírez le dio la bienvenida a una amiga entrañable, dijo, pues la relación de Sinaloa que mantiene con Elena Poniatowska data de muchos años: específicamente de 1971, cuando el Ayuntamiento de Mazatlán de manos de Antonio Hass le entregó el Premio Mazatlán de Literatura por su libro Hasta no verte Jesús mío;  a fines de esa misma década la UAS le entregó el grado Doctor Honoris Causa a una joven Elena que mostraba simpatía por el espíritu rebelde de sus estudiantes. 

De entonces a la fecha los premios a Poniatowska se le vinieron en cascada, y no es para menos por la vasta obra periodística que la maestra ha hecho con una energía aún infatigable. Fue por la novela Tinísima  con la que obtuvo el Premio Mazatlán de Literatura en el año de 1992, siendo la única escritora hasta hoy que lo ha obtenido en dos ocasiones, y esta la tercera ocasión que Sinaloa le entrega un premio literario.  

José Armando Infante y Elena Poniatowska en la charla. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Lectura del acta

Jesús Ramón Ibarra, director de Literatura y Ediciones del ISIC, leyó el acta del jurado calificador, integrado por Claudia Bañuelos, Ernestina Yépiz, María de Alba Levi, Alfonso Orejel y José Armando Infante, que acordaron entregar este Premio Nacional Letras de Sinaloa 2018 a Elena Poniatowska por su larga trayectoria en las letras mexicanas y su contribución a la difusión de la cultura a través de la escritura sólida de una obra sobre todo en género de la novela, que retrata el México del siglo 20, y una obra periodística que da cuenta del acontecer artístico, social, político e histórico de nuestro país.

Igualmente se hace esta distinción porque su obra se ha convertido en una  pieza fundamental para el conocimiento de México y sus personajes, por acercar a los lectores mexicanos y del mundo las grandes fugaras del panorama artístico mexicano en un género que ha sobrevivido desde su creación donde retrata a figuras emblemáticas como Tina Modotti, Leonora Carrington, Octavio Paz, Mariana Yamposki y Lupe Marín, entre otros personajes del arte y la cultura en México.

La escritora se vio muy contenta con su visita a Los Mcohis. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

Conversatorio

José Armando Infante Fierro sostuvo un amena charla con Elena Poniatowska, quien se dijo orgulloso de tenerla a su lado esta noche “porque conocemos su obra y a través de ella nos ha mostrado los que somos como mexicanos”.

Le dijo que a través de su obra ha aprendido a conocerla y ve una constante en sus novelas, en sus libros de crónica, de entrevistas, porque está dando tres cosas con esa visión periodística: el amor por México, conocer su historia, personajes y cultura, pero también esa visión del mundo femenino, de la mujer mexicana, donde hay esta identificación y aprendimos a valorar a las mujeres como Jesusa, Tina Modotti, pero también hay una identificación con el pensamiento liberal de ese México emergente. 

El público disfrutó del momento. Foto: Carlos Paulino Fonseca/ EL DEBATE

De los escritores como Octavio Paz, Fernando Benítez, Carlos Fuentes, habló de lo que aprendió de ellos. También de sus compañeros periodistas. “Yo me inicié en Excélsior en 1953, donde estaban grandes periodistas como Julio Scherer García, un luchador. Me acuerdo que cuando estaba la Revolución Cubana fui con el presidente Lázaro Cárdenas y tuve el privilegio que me sentaran a su lado. Estaba tomando un vasito de Coca Cola con hielos y le dije: ¿Está usted tomando Coca cola, una bebida norteamericana, una bebida casi imperialista?, y nomás se sonrió poquito. 

“Después ya conocí a Octavio Paz. Era muy cariñoso, afectuoso, muy adicto a la librería francesa del Paseo de la Reforma. Alfonso Reyes, quien tenía todo una piscina de libros, era chaparrito y se  había casado con una mujer alta, le dije: ¡su mujer es muy alta! Sí, me dijo, es para que me alcance los libros de lo alto del librero”. Recordó a Carlos Fuentes cuando tenía una chamba de sentarse en una silla durante la filmación de una película y al atravesarse un perro, decía ¡corte, corte!, porque un perro flaco se atravesaba en la película, y ¡corte! porque “este perro denigra a México”. Ganaba 250 pesos al día por esa chamba.

Fue un México al que yo conocí muy cálido, estaba José Gorostiza en la Secretaría de Relaciones Exteriores, y las escritoras eran Rosario Castellanos y Elena Garro, a quien llamaban ‘la partícula revoltosa’.

También recordó a Pita Amor, una mujer muy atrevida para su época, un poco desquiciada, dice, que se ganó a pulso un lugar en la literatura mexicana. “Era mi tía y no me quería. Me decía: yo soy la ilustre escritora de México y tú eres una simple periodista”.