No Usar

El vendedor de jugos que inspira a la ciudad

Su historia ha cautivado a la ciudadanía y se ha convertido en un ejemplo de superación. Don José es un un hombre orgulloso de su labor y un ícono de la ciudad de Los Mochis.

Por  Marisela Jolie

“Yo le agradezco a las personas el gran cariño que me brindan”(EL DEBATE)

“Yo le agradezco a las personas el gran cariño que me brindan” | EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- Rosario Prieto González tiene 59 años. Nació en Zacatecas pero llegó a Los Mochis en 1978, lleno de ilusión en busca de una mejor calidad de vida. Su esposa murió hace 28 años, desde entonces vive con el menor de sus tres hijos. 

Su primer oficio en la ciudad fue de molinero, lo desempeñó durante varios años con mucha dedicación.

Sufrió tres fracturas en su pierna izquierda. Foto: EL DEBATE

“Trabajé primero en un negocio de mi tío por el 10 de Mayo. Enseguida trabajé por la Zapata en la tortillería El Emporio, de ahí me fui a La Chiquita, que estaba por el mercadito Independencia, y después me empecé a dedicar al comercio”, expresó.

Trabaja en las banquetas desde 1996 y los últimos años se ha dedicado a la venta de jugos naturales en el cruce de la calle Santos Degollado y el bulevar Juan de Dios Bátiz. Se levanta a las dos de la mañana a preparar sus jugos para enhielarlos, y venderlos frescos a sus clientes.

“Tengo mucho tiempo trabajando de comerciante, en aquel tiempo vendí raspados y frutas preparadas. Desde hace 18 años vendo jugos naturales de naranja, toronja, zanahoria y betabel. También tengo pan de zanahoria y los periódicos EL DEBATE, La Sirena y La i”, indicó.

Con nostalgia recuerda aquel trágico accidente que lo mantuvo lejos de la esquina que lo adoptó hace 18 años.

“El 20 de junio vine a comprar hielo, ahí enfrente a la planta, y cuando iba cruzando la calle, un carro me atropelló, se pasó un alto; sufrí tres fracturas en la pierna izquierda, desde la rodilla hasta el pie”. 

Fue trasladado en ambulancia al Hospital General de Los Mochis y posteriormente lo llevaron al Seguro Social, ahí lo operaron y permaneció internado hasta el 8 de julio.

“Estaba el pie destrozado, se caía de la mitad, por eso le pusieron clavos para levantarlo. Ya sanó pero quedó sin movimiento y tengo un fijador en la pierna. Vi al doctor hace tres semanas, me dijo que el hueso ya pegó, pero ocupa que yo camine. Tengo cita el 28 de diciembre, si para esa fecha yo camino y tengo el hueso pegado, me va a quitar el fijador, de lo contrario me va a poner una placa interna, y esa queda para siempre”.

Los primeros días del mes de noviembre regresó a trabajar, pero nada fue como antes.

“Vengo a trabajar porque necesito el dinero para sobrevivir y también me hace falta el ejercicio. Aquí me estoy desde las seis de la mañana hasta las doce del día sentadito. Ya no puedo correr a llevarle los jugos a mis clientes hasta sus carros como antes lo hacía”, señaló.

Don José siente un orgullo desbordante por el cariño que le brinda la gente.

“Yo le agradezco a las personas porque ahora se estacionan donde pueden y se bajan para comprarme los jugos, vienen hasta aquí conmigo a mi silla. Unos me saludan desde sus carros, otros pasan y bajan los vidrios, me aplauden y me gritan: ya volvió. Me preguntan donde estuve y los que supieron de mi accidente, quieren saber cómo estoy”.

Para llegar a su esquina, cada día pedalea su triciclo desde la colonia Tabachines 1.

Se levanta desde las dos de la mañana para tener sus jugos listos y frescos para sus clientes. Foto: EL DEBATE

“Este triciclo tiene conmigo aproximadamente 24 años, me costó 150 pesos. En la mueblería costaba 250, pero lo compré usado a otra persona a 100 pesos menos, es mi aliado en mi trabajo, gracias a el llego aquí”, finalizó.

Su historia ha cautivado a la ciudadanía, se ha convertido en un ejemplo de superación. Don José es un un hombre orgulloso de su labor y un ícono de la ciudad de Los Mochis.