El Museo Regional del Valle del Fuerte

A la memoria de mi querido Jesús F. Zazueta Sánchez

Por  El Debate

La histórica Casa Chapman forma parte del Museo Regional del Valle del Fuerte. | Libertad Montoya/ EL DEBATE

La histórica Casa Chapman forma parte del Museo Regional del Valle del Fuerte. | Libertad Montoya/ EL DEBATE

En medio de lo que parecía ser una arenga política propia de una campaña para llegar al poder, Billy Chapman le dijo al gobernador: “Señor gobernador, yo tengo una petición. Usted sabe que soy un apasionado de la historia, mi materia favorita, como ya se dio cuenta. Quiero pedirle que le regrese al municipio de Ahome, a la ciudad de Los Mochis, el Museo Regional del Valle del Fuerte (MRVF)”.

Entre aplausos y vítores, el mandatario estatal le respondió con brío: “Trato hecho, va para Ahome de nuevo este Museo. Con mucho gusto”. Y el munícipe continúa: “Hemos recuperado para la ciudad de Los Mochis el MRVF, que habrá de cumplir nuevas tareas que habrán de aportar a nuestro desarrollo histórico, cultural, político y económico, que para Billy Chapman es la esencia de su formación política e ideológica.”

Esta suerte de diálogo público ocurrió entre Manuel Guillermo Billy Chapman Moreno y el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, en ocasión de la toma de protesta de Billy como alcalde de Ahome.

Esperé hasta que esta noticia fuera publicada en los medios y en el propio portal del gobierno municipal de Ahome para poder opinar al respecto y tratar de entender la magnitud y el contexto de lo acontecido.

La noticia de la eventual y potencial entrega del Museo al Ayuntamiento, llama la atención en principio porque el MRVF nunca se ha “ido” de Los Mochis como para que ahora se pida que “regrese”.

Más allá, siempre ha sido del pueblo de Ahome y del norte de Sinaloa, concebido así desde su origen mismo. Sus actividades fundacionales siempre estuvieron orientadas –y lo están– a satisfacer una demanda ciudadana de superación espiritual, desde lo cultural, de los habitantes de esa próspera región. Pero me sigo preguntado: ¿un inmueble público o privado se “va” y luego “regresa”? Acaso sean o son esas expresiones de los políticos que a veces los ciudadanos comunes no entendemos. Espero que ellos sí las comprendan.

Quizá los funcionarios se referían a que el MRVF es un inmueble perteneciente al Gobierno del Estado de Sinaloa (administrado por el Instituto Sinaloense de Cultura) y ahora uno le pide al otro que en adelante sea dirigido por el H. Ayuntamiento de Ahome (entiendo que a través del Instituto Municipal de Cultura de Ahome.) Todo esto me lleva a escribir las siguientes reflexiones:

1. Quiero pensar y creer que los referidos gobernantes platicaron del tema antes de que se expusiera públicamente. De no haberlo hecho me parece sumamente irresponsable hacer este tipo de acuerdos y compromisos sin medir las consecuencias que el asunto implica. Compromisos y responsabilidades de una y otra parte, desde luego.

2. Es al parecer la solicitud de Billy Chapman deriva más de un asunto de valor sentimental y familiar que de un interés genuino por la cultura. No hay, o al menos no conozco indicios de una trayectoria pública del ahora alcalde asociada a la gestión cultural.

3. El MRVF tiene asiento en lo que se conoció como la Casa Chapman, también llamada Casa de los Cipreses, fue diseñada por el arquitecto Ascencio López, quien le dio un estilo americano al edificarla en 1903, justo cuando se iniciaba la primera zafra del ingenio azucarero origen del desarrollo urbano de Los Mochis.

Quien primero habitara esta casa fue por el licenciado Ignacio I. Gastélum, vicepresidente de la United Sugar Company. La segunda persona en ocupar esa casona fue el doctor William Chapman, entonces director del hospital de la compañía azucarera. Chapman ahí vivió hasta el año de 1953, cuando se jubiló y el citado hospital pasó a manos del Estado. Luego la Casa Chapman tuvo varios habitantes y dueños, entre ellos el doctor Mario Grijalva Camou, el ingeniero Paredes, y finalmente el ingeniero Juan M. Díaz Camacho, su último morador.

Amante de la historia que presume ser, acaso sean estos episodios los que animaron al edil a pedir el Museo al gobernador Ordaz Coppel. Una solicitud aderezada sin duda por el sentimiento familiar que el edificio alienta, por la impronta de los recuerdos de su niñez y seguramente por las pláticas de su abuelo o su padre en referencia a la vieja casona. Billy nunca vivió en la Casa Chapman.

4. Conviene ahora preguntar y preguntarse…. ¿Qué facultades tiene el ejecutivo estatal para endosarle el munícipe la salvaguarda de un patrimonio cultural del estado?, ¿qué hay detrás de la solicitud del alcalde municipal?, ¿el MRVF es una “cosa” que puede darse como quien regala dulces en fiesta de cumpleaños?, ¿es realmente justificable entregarle al municipio el Museo?, ¿tiene el ayuntamiento de Ahome la capacidad económica y de organización suficientes para hacerse cargo de este patrimonio?, ¿cuál es la situación legal del predio donde se asienta el Museo, léase Registro Público de la Propiedad?, ¿a quién le importa el destino del museo?, ¿qué piensa la sociedad y con ella la comunidad artística y cultural de la región?

5. El MRVF cuenta con una Asociación de Amigos del Museo que ha sido ejemplo de filantropía en virtud de su apoyo desde la integración misma de este recinto concebido más como un centro cultural que como resguardo único de la historia local. En esta asociación, el MRVF ha encontrado su mejor aliado para la necesaria vinculación con el sector social de Ahome y para la celebración exitosa de innumerables actividades artísticas y culturales. Con la certeza de que ni se le ha preguntado, conviene saber qué piensa esta agrupación ciudadana respecto a la potencial entrega del Museo.

6. El MRVF es una entidad cultural del gobierno del estado que administrativamente depende del Instituto Sinaloense de Cultura. De hecho, el museo es sede de la Delegación Zona Norte del ISIC y cuenta con, además del delegado, al menos una docena de trabajadores. Luego entonces ¿qué será del personal que tiene años de antigüedad (algunos son sindicalizados, creo)?, ¿qué hará el ISIC con su delegado?, ¿el personal que ahí labora será liquidado, recontratado, enviado a la Escuela Vocacional de Artes (EVA)?, ¿cuál será el destino de la EVA que hasta ahora depende del ISIC, correrá la misma suerte?, ¿sin el museo, qué papel jugará el ISIC como entidad rectora de la acción cultural del gobierno estatal?, ¿con la entrega termina la responsabilidad en la descentralización cultural ejercida por el ISIC?, en otras palabras ¿cómo enfrentará el ISIC este reto que el gobernador le hará encarar y resolver?

7. Pensando que es un hecho la entrega del museo al municipio, ¿el ayuntamiento tiene la capacidad financiera para asumir el costo de la nómina y el gasto corriente del museo?, ¿puede el municipio asumir una agenda de actividades para este centro cultural sin descuidar los que en principio debe atender (bibliotecas públicas, casa de la cultura Conrado Espinoza, el propio Instituto Municipal de Arte y Cultura, y otros)?, ¿tiene el ayuntamiento capital humano suficiente y capaz para un emprendimiento de esta naturaleza?

8. Desde hace años, y creo que en buena medida a partir de la creación del MRVF, hay en el municipio de Ahome una significativa labor en materia de promoción y gestión cultural que no es para nada menor. Hay instituciones culturales arraigadas, centros culturales públicos y privados, asociaciones civiles preocupadas en promover, conservar y difundir la historia local, la lectura, las artes. Se tiene en ese bello municipio instituciones culturales como el Centro de Innovación y Educación, el Trapiche Museo Interactivo y el nuevo Teatro Ingenio que, dicho sea de paso, son administradas por la asociación civil Impulsora de la Cultura y de las Artes, IAP que, no hay duda, lo han hecho muy bien.

Bien valdría la pena hablar después de mecenazgos, de filantropía, de fideicomisos e incluso de industrias culturales o economía naranja, para entender lo que hace la IMCA.

9. El Museo Regional del Valle del Fuerte, junto con el Teatro Ingenio, el Trapiche Museo Interactivo, la Biblioteca Pública José Ma. Morelos y la Escuela Vocacional de Artes, integran un valioso polígono o corredor cultural al que se suma, por la historia que representa, el Jardín Botánico de Los Mochis por el que respira la ciudad cañera. Toda esta infraestructura cultural llenaría de orgullo a cualquier ciudad del país.

10. Por si fuera poco, tiene el municipio de Ahome una rica historia que por joven no termina de escribirse. Desde el Topolobambo de Owen hasta la ciudad cañera que fundara Johnston, hay muchas razones para sentirse orgulloso de nacer o de vivir en la Ciudad de los vientos con olor a caña o la también llamada Ciudad donde las palmas tocan el cielo. Hombres y mujeres de sobrado talento día con día contribuyen desde su trinchera para hacer más grande ese girón de patria bañado por el mar y rodeado de fértiles tierras.

Me sobran razones para recordar y querer a Los Mochis como mi segunda patria. Llevo esa ciudad pegada a mi costado todavía, duerme conmigo en forma de mujer. Guardo su nombre en mi corazón, y cada que puedo volteo la mirada hacia el norte como queriendo encontrarla.

Ojalá ahora su pueblo sepa tomar la mejor decisión sobre el futuro que le depara al museo que por un tiempo fue mi casa, en el que dormí aquella noche de 1990 en ocasión del ciclón tropical cuyo nombre de mujer no recuerdo. Pero sí recuerdo las gratísimas veladas con mis amigos artistas, creadores y promotores culturales. Viven en mí todavía las noches de peñas (y de penas), las variadas exposiciones plásticas, los altares y ofrendas por el día de muertos, las charlas de historia regional, y tantas cosas que me atan al Valle del Fuerte.

Seguramente el tema nos seguirá dando la oportunidad de encontrarnos al menos en la virtualidad de este medio. Estaré atento al resultado. Solo deseo que no se cumpla lo que ya muchos piensan. De ser así tendré que volver a tomar la palabra.

Carlos Morales
Culiacán Rosales, Sinaloa; noviembre de 2018.