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Una enfermedad detuvo los pasos de Valeria, su mamá es su Ángel

Necesita una silla de ruedas, pañales, toallitas húmedas y medicamentos; su familia no tiene dinero para solventarlos

Por  Marisela Jolie

Valeria necesita una silla de ruedas.(Jorge Cota/ EL DEBATE)

Valeria necesita una silla de ruedas. | Jorge Cota/ EL DEBATE

Los Mochis, Sinaloa.- Valeria Velázquez Cózari padece parálisis cerebral y tiene 18 años postrada en una silla de ruedas. En su infancia, cuando empezó a caminar, la enfermedad detuvo sus pasos. Llegaron a su vida las crisis convulsivas y altas dosis de medicamentos para controlarlas. Su crecimiento se detuvo, también su movilidad.

“Cuando estaba más chica sí se movía, pero dejó de moverse. Escucha y mira bien, pero no habla, solo balbucea. Ella depende totalmente de nosotros”, expresó su madre, Juana Cózari García, de 33 años.

Vive con sus padres, tres hermanos y su abuelita en el ejido Gabriel Leyva Solano; su hogar es muy humilde pero lleno de amor. A su familia nada la detiene, trabajan en el campo, son jornaleros.

“Mi esposo se sale a trabajar fuera porque aquí ganamos en el campo 100 pesos o 120 diarios y no nos alcanza”, indicó su incansable mamá.

Valeria cuenta con seguro popular; durante años recibió terapia y rehabilitación en el Centro de Atención Múltiple (CAM) y en el Centro Regional de Rehabilitación Integral (CRIT) de Los Mochis, pero su familia ya no pudo llevarla. “Yo la llevé desde los tres años hasta los siete con el doctor Pedro García al CRIT. Ahí me la estuvieron valorando, ahí la vio el neurólogo, pero dejé de llevarla porque no tenía para el camión, batallaba mucho”, dijo.

Juana Cózari García, mamá de Valeria. Foto: EL DEBATE

Pero una nueva oportunidad llegó a sus vidas: desde el año pasado Valeria asiste a la escuela de educación especial “San Miguel Arcángel”. Su madre se siente conmovida por la solidaridad de las personas y agradece el apoyo que su hija ha recibido.

“El camión pasa por nosotros a la carretera. En la escuelita le dan desayuno, uniforme, útiles, todo es gratis, y tiene beca. Yo la veo mejor desde que va a la escuelita, yo ahí me quedo a esperarla, convivo con las otras mamás que viven lo mismo que yo con sus hijos discapacitados. La llevo tres días de la semana”, refirió.

Hace algunos años recibió un regalo muy especial: el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Ahome le regaló una silla de ruedas adaptable y fueron inseparables, recorrieron juntos un largo andar.

“Ya no le sirve la silla, le queda bien ajustada, aquí le lastima. Si la subo se le cae la cabeza; yo le puse los cojines en la espalda, en la cabeza y en los pies porque le cuelgan. Ella se empieza a quejar porque le lastima, pero no tengo en qué llevarla; es una silla especial, es adaptable, y no hay en el DIF de estas sillas, las traen de Estados Unidos”, expresó Juana.

Su madre se ha convertido en sus brazos y piernas, y agradece a Dios por tenerla en su vida. 

Su abuelita Martina tiene 65 años, cada día sale de su casa con cubeta en mano a vender nopales para sobrevivir. No tiene dinero pero Valeria es su mayor tesoro.

“Yo la baño, la cambio, la peino, le pongo pañal limpio, le doy comida, le doy agua; la siento, y cuando le duelen los piecitos, la acuesto. Ojalá nos ayuden, esta silla ya no le sirve, ya no cabe; le ponemos las almohadas por lo mismo, para que no la lastimen los fierros; la quiero mucho y me duele verla así”, expresó la tierna abuelita.

Martina García Gómez, abuelita de Valeria. Foto: EL DEBATE

Valeria necesita una silla de ruedas adaptable, pañales etapa seis, toallitas húmedas, y el medicamento Epamin para evitar las crisis convulsivas.

Si usted desea ayudarla puede realizar su aportación económica al número de cuenta: 4169 1603 3686 7578, o comunicarse al número 66 88 29 95 69 con Juana.