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Cruceristas mantiene activa la economía en la región

 Los más favorecidos son los transportistas, taxistas, comercios, restaurantes y bares;  el mercado Pino Suárez también tuvo buena afluencia de cruceristas que compran regalos y desayunan ahí

Por  Blanca Regalado

Turistas recorren el puerto y se toman la selfie.(Sergio Pérez)

Turistas recorren el puerto y se toman la selfie. | Sergio Pérez

Mazatlán, Sinaloa.- En los tres primeros meses de este año han llegado a Mazatlán cruceros turísticos con 152 mil personas a bordo. La mañana del martes, el Royal Princess atracó en el muelle con 3 mil 877 pasajeros y 1 mil 389 tripulantes, es su segunda visita a Mazatlán, procedente de Cabo San Lucas y por la tarde partió a Puerto Vallarta.

Cruceristas realizaron recorridos por varios puntos de Mazatlán y los alrededores.

Paseos

En grupos y parejas, a pie, se mueven por todo el Centro Histórico, toman fotos de las casonas, calles, el Teatro Angela Peralta, y disfrutan de la danza del venado, así como la música en vivo en los restaurantes y bares de la Machado.

Asimismo, decenas de turistas prefieren los paseos por la ciudad en taxis y pulmonía, y les gusta recorrer el malecón donde toman fotos de la bahía y monumentos. Hay cruceristas a los que les gustan los paseos por la zona rural y se van a la Noria, El Quelite, y también Copala y Concordia.

El arribo de los cruceros deja importante derrama económica para Mazatlán, pero también deja beneficio a la zona rural, así como al municipio de Concordia. Los taxistas aseguran que cuando hay barco es un buen día para ellos. Hay cruceristas que los contratan para que los lleven a hacer recorrido por las áreas turísticas, con una hora mínimo.

Asimismo, hay visitantes que piden el servicio durante todas las horas que están en tierra. Esto sin duda, deja ganancias y en dólares, reconocen Raúl Tirado y José Luis Martínez.

Los que también, de inmediato, se benefician son los super instalados frente al muelle. También los ubicados en zona centro y turística. Asimismo, los restaurantes y bares, pues al crucerista le gusta comer y beber de lo mejor. Los restaurantes se preparan para dar lo que piden.