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Los crímenes de jóvenes van en aumento en México

Cada vez son más y más jóvenes las personas asesinadas por homicidio, también es considerable el número de jóvenes con falta de oportunidades de empleo formal

Por  América Armenta

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México (América Armenta).- Son los jóvenes carne de cañón para el narcotráfico, pues al no encontrar empleo esta es una manera «fácil» de obtener dinero. La falta de oportunidades ha propiciado que cada vez más jóvenes entren a la delincuencia organizada, mientras los homicidios son también de personas cada vez más jóvenes, con lo que se disminuye la esperanza de vida en México. Así lo señala el doctor José Manuel Valenzuela Arce, investigador de El Colegio de la Frontera Norte (Colef) en Tijuana, quien acuñó el término «juvenicidio» para investigar esta situación. 

Según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) hasta el 2017 los niveles de desempleo en el país se encontraban en el punto más bajo, pero resaltan que el desempleo se centra en los jóvenes, con una tasa de desempleo de 6.7  en personas entre 15 y 24 años, mientras que la tasa para mayores de 25 años es de 2.8 por ciento.

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En entrevista para EL DEBATE, los doctores y expertos en violencia, Tomás Guevara y Juan Carlos Ayala consideran que hay una sociedad de consumo, que lejos de atender necesidades fundamentales, crean necesidades superfluas y están generando un sentimiento por satisfacer necesidades no básicas del mercado, como los dispositivos móviles o la moda, vida de placer y de consumo, que según los expertos crea presión en los jóvenes para obtenerlo.

José Manuel Valenzuela Arce, creador del término «juvenicidio», explica que hay una serie de precariedades, como la pobreza y la desigualdad, en varios niveles en México que llevan a los jóvenes a optar por entrar en el mundo del crimen organizado.

Considerando que gran parte de las personas que están muriendo en estos escenarios tan arteros que tenemos es que planteamos el tema del juvenicidio.

Ninis

El término nini, que se refiere a los jóvenes que ni estudian ni trabajan, cobró especial fuerza en México en el 2010 cuando el exrector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles, en el Día Internacional de la Juventud, declaró que en este país había alrededor de siete millones de jóvenes en estas condiciones, aunque no se haya tenido una cifra exacta, esta declaración llamó la atención.

Según un estudio publicado en diciembre del 2017 del Inegi, el hecho de que una persona joven no esté estudiando o trabajando no es sinónimo de que sean personas ociosas y sin aspiraciones, pero esta condición los deja vulnerables para entrar en problemas como delincuencia y uso de drogas.

Este mismo estudio hace énfasis en la cuestión de género, pues en el segundo trimestre del 2014, el 76.1 del total de ninis eran mujeres.

En el 2017, en el estado, se registraron 10 infanticidios, es decir, la práctica de causar la muerte a personas de corta edad, que hizo especial eco, pues fueron 10 niñas a las que se les interrumpió la vida intencionalmente, algunos de estos crímenes aún siguen impunes. 

José Manuel Valenzuela también resalta que más de la mitad de la población en el país es pobre debido a la ausencia de empleos adecuados, sobre todo, para los jóvenes. Asimismo, está el hecho de que 6 de cada 10 empleos que se generan son en la informalidad, «lo cual colinda con la ‘paralegalidad’», resaltó el investigador del Departamento de Estudios Culturales de El Colef.  Y respecto a los jóvenes que sí trabajan «el trabajo no los saca de la pobreza, son empleos efectivamente con bajos salarios y también con pocas prestaciones sociales», expuso.

Precarización

«Entonces, tienes todo esto por un lado y por el otro, una precarización social, sobre todo, en el terreno educativo en donde la educación para muchos jóvenes dejó de ser ese recurso certero de movilidad social», señaló. 

Valenzuela hace énfasis en los jóvenes que han desertado a mitad de preparatoria y una situación complicada donde los que terminan sus carreras universitarias no encuentran trabajo en su área y se tienen que mudar de ciudad e incluso de país. 

El doctor en ciencias sociales considera esta expulsión como el segundo aspecto de la precarización, ya que al no darse las condiciones para desarrollar una vida sana en un lugar se buscan esas condiciones en otro espacio.

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Estas precarizaciones derivan, según el experto, en lo que ha denominado «una expropiación de esperanzas juveniles». «Muchos de ellos saben que trabajando 10 horas en la maquila por muchos años, pues no van a tener el acceso a esos productos que publicita el mundo de consumo en el que viven», resaltó.

Retomando el tema de las defunciones juveniles, en Sinaloa tan solo en el 2016, según las cifras de Inegi, hubo mil 303 muertes por homicidio. De esas mil 303 personas, 93 tenían estudios de nivel licenciatura, 178 tenían bachillerato completo, 89 bachillerato incompleto y de esas personas asesinadas, 276 habían estudiado solamente hasta la secundaria y 86 ni siquiera terminaron la secundaria. De igual forma, 182 personas no trabajaban al momento de ser ejecutadas.

Crimen organizado

«Una delirante oferta y valoración del consumo como tal» es uno de los problemas que enfrenta la juventud, pues se les presentan los lujos que saben que no pueden obtener. Eso también incluye a las mujeres trofeo, la mujer cosificada, la mujer desvalorizada y convertida en un producto más, señala Valenzuela.

Entonces, expone el investigador, es cuando aparece como opción para estos jóvenes, lo que él señala como los «tona» (todo o nada), y llega la oferta del narcotráfico y muchos de ellos encuentran ahí el único camino disponible para obtener lo que desean.

Es entonces que aumenta la violencia con el marco prohibicionista, «no es la droga en sí misma, es el marco prohibicionista lo que ha generado los niveles de violencia que hemos estado viviendo». Desde la declaración de guerra al narcotráfico, de Calderón, se ha dejado a más de 200 mil asesinados y al mismo tiempo más de 33 mil desaparecidos. Valenzuela reitera «es un despliegue de muerte certera, de muerte innecesaria, de muerte impune junto a la desaparición forzada de decenas de miles de personas».

Juvenicidio

«El juvenicidio, entendido como la muerte sistemática, la muerte persistente, la muerte violenta de jóvenes. La violencia es la principal causa de muerte de jóvenes en América Latina y en México y ahí lo que tenemos cuando hablamos de juvenicidio es esta articulación de procesos de precarización a los cuales se han unido precarización económica, social, simbólica, cultural e identitaria y junto a eso lo que sería cómo se va colocando a los jóvenes», explicó el experto. 

El concepto de juvenicidio nace al igual que el de feminicidio por la necesidad de encontrar un término que describa esta problemática social. Como sucedió con el feminicidio, que se empieza a registrar por un conjunto de asesinatos de mujeres por condiciones de vulnerabilidad, principalmente en Ciudad Juárez. 

A partir de 1993 se empezó a conocer el concepto con «las muertas de Juárez», pero este no reflejaba la magnitud del problema, pues las «muertas», explica Valenzuela, no eran muertas, eran mujeres asesinadas, de ahí el término de feminicidio. 

«Entonces lo que fui observando era la necesidad de colocar un concepto que nos permitiera generar estrategias para hacer visible lo que estamos viviendo y es este asesinato sistemático persistente de jóvenes, donde tenemos una condición ignominiosa en México, dado que por primera vez, desde la Revolución mexicana, se registra un descenso de esperanza de vida hacia nuestra población, esto en gran medida está vinculado con el asesinato de gente joven, entonces a eso nos referimos, ese es el eje del concepto», comenta Valenzuela Arce respecto al juvenicidio.

Por lo anterior, resalta la importancia e implicación académica, ética y política en el sentido de que es necesario repensar las estrategias con el fin de evitar que se siga asesinando a jóvenes. 

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  • Aumento gradual de homicidios en México

La gráfica inferior muestra el número de homicidios en el país, el año más letal captado en este informe de Inegi es el 2011. Originalmente, el formato de captación para las defunciones generales era una boleta colectiva, en la cual las fuentes informantes reportaban las defunciones que registraban durante el mes. A partir del año 1987, el formato principal es el certificado o acta de defunción y el cuaderno para defunciones accidentales y violentas del Ministerio Público. 

Sin embargo, es de tomar en cuenta el año 2017, que no está graficado pues la fuente es otra, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, que mostró el año más violento en la historia de México.  

  • Futuro. Jóvenes como motor de cambio en el país

El Dr. José Manuel Valenzuela Arce comentó cómo los jóvenes fueron construyendo distintas estrategias de resistencia social, no solo con el tema del narco como en el caso de Tijuana y otras ciudades en las que fueron los jóvenes quienes empezaron a recuperar los espacios. «Fue una suerte de escenario como la casa tomada de Cortázar que nos fue expulsando con tintes claros de violencia, y los jóvenes empezaron a recuperar», comentó.

Por otro lado, también se empezó a ver una presencia política de los jóvenes en la escena pública y destacó el hecho de que las encuestas resalten a un candidato como el favorito de este grupo.

El investigador resaltó que esto implica además otros tipos de participación, como el trabajo en redes sociales que los jóvenes realizan fuera de los medios masivos de comunicación, «como los grandes informadores y deformadores también de la opinión política de la población», expresó. Asimismo, recordó que las elecciones presidenciales pasadas, los jóvenes del movimiento Yo Soy 132 «casi logran descarrilar una campaña cómoda» que era la del candidato del PRI, a partir del evento de la Universidad Iberoamericana, promoviendo debates que fueron mucho más interesantes y atractivos, para Valenzuela que los del propio INE.

Aumento gradual de homicidios en México

En 2011 se había registrado el más alto índice de violencia en nuestro país, de acuerdo a estadísticas de Inegi este fue el año en el que más jóvenes fueron asesinados, 4 mil 190, cuyas edades estuvieron en el rango de los 25 a 29 años. A partir de es año inició un descenso gradual en los homicidios, sin embargo, no se logró disminuir la cifra a la de finales de los 90 o inicios del 2000, en 2016 casi se duplica la cantidad de homicidios que hubo en 1997 en personas de 35 a 39 años. Mientras que en las edades de 30 a 35 años se duplica la cifra de jóvenes asesinados. 

  • Esperanza de vida en México

De acuerdo con el Inegi, el promedio de esperanza de vida en México es de 75 años, mismo promedio de Sinaloa. México ocupa el antepenúltimo lugar en esperanza de vida entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), solo antes de Lituania y Letonia, con 74 años cada uno. Además, se considera a México y Letonia como los dos países que menos han avanzado en esperanza de vida.