Sinaloa

Islas Marías, entre muros de agua y sueños de libertad

Por este lugar enclavado en el Pacífico mexicano, frente a las costas de Nayarit, desfilaron perseguidos políticos, reos peligrosos, artistas y deportistas reconocidos

Por  Francisco Castro

El mural sobre la evolución de la isla se pintó en el salón de usos múltiples en Puerto Balleto para conmemorar  los 110 años del complejo, durante el Tercer Festival Cultural Islas Marías.(Foto: El Debate)

El mural sobre la evolución de la isla se pintó en el salón de usos múltiples en Puerto Balleto para conmemorar los 110 años del complejo, durante el Tercer Festival Cultural Islas Marías. | Foto: El Debate

Con el cierre del complejo penitenciario islas Marías se fueron 652 personas privadas de su libertad a otros centros o a la libertad, pero quedan cientos de historias de presos que vivieron las peores y las mejores épocas de esta colonia penal instaurada en 1905 por decreto del entonces presidente Porfirio Díaz; pero que a partir de julio próximo se convertirá en un centro de educación, transformación y capacitación para niños y jóvenes.

Por estos muros de agua ubicados frente a las costas de Nayarit, y a siete horas en barco del puerto de Mazatlán, han pasado personajes ilustres; deportistas destacados, como el alpinista Carlos Carsolio; artistas reconocidos y hasta delincuentes peligrosos que lograron liberar sus culpas.

Entre estos huéspedes distinguidos de la isla destaca el ídolo Pedro Infante, quien en 1951 grabó una película e interpretó a Felipe Ortiz, encarcelado en esta colonia por un asesinato que no cometió y vivió en carne propia los trabajos forzados en la Salinera, del centro Morelos. También estuvo Concepción Acevedo de la Llata, conocida como la Madre Conchita, acusada junto con José de León Toral del asesinato de Álvaro Obregón en 1928, condenada a veinte años de prisión.

Sin embargo, quizá una de las historias más sonadas es la del Sapo y el padre Trampitas; el primero considerado un criminal terrible que el sacerdote logra convertir, logra su arrepentimiento y que anduviera desarmado, pero como debía muchas vidas y tenía muchos enemigos, fue ultimado fácilmente a tiros.

Este es el centro Laguna del Toro, donde se gestó el motín en 2013. A partir de ese hecho se puso en funciones el Centro de Alta Seguridad C-3, ubicado a un costado, para la clasificación de presos. Foto: El Debate

Como llevaba amistad con el padre Trampitas, este dispuso que si llegaba a morir en cualquier parte llevaran sus restos a las islas para yacer junto a su amigo el Sapo. Y efectivamente: hay unas tumbas paralelas en donde están los restos de ambos personajes.

Un día clave en la mejora de la isla

El motín en islas Marías, ocurrido el 2 febrero del 2013 debido a inconformidades por el trato, la alimentación y el suministro de agua, fue un hecho clave en la mejora del complejo penitenciario, y así lo reconocen las autoridades, entre ellas la propia directora, Gabriela Cerón Ramírez, y Julio Adrián Torres Tomás, jefe del departamento jurídico en la isla.

Este hecho dejó varios custodios heridos y al menos un interno fallecido, por lo que el sistema penitenciario se modificó y se abrió el Centro de Alta Seguridad C-3 en Laguna del Toro, a un costado de donde empezó la revuelta, que terminó por contagiar las demás áreas.

En esa ocasión la población del complejo rondaba los 9 mil 800 internos, quienes terminaron por imponerse y derribaron algunas puertas para intentar escapar, pero al final fueron controlados y aislados en el C3, de donde muchos fueron enviados a otros centros del país. 

El Centro de Alta Seguridad cuenta con 512 estancias disponibles para la observación y clasificación de los internos, sobre todo los recién llegados, que tras una estancia de treinta días en este espacio eran enviados a otras áreas.

El loro cabeza amarilla es una de las aves nativas en la isla. Hace años había visitantes que las sacaban sedadas y ocultas en su equipaje para venderlas en el continente. Foto: El Debate

Al centro Morelos, donde está la Salinera, eran llevados los presos de la tercera edad o con algún padecimiento médico, pues ahí podían practicar ejercicio al aire libre o participar en la creación de artesanías, cultivo de frutas y verduras en un vivero o en la producción de camarón de granja.

En este complejo, hasta antes del cierre, había dos presos con VIH/sida que recibían su tratamiento especial de manera gratuita.

Quienes estaban por compurgar su condena eran trasladados al centro Aserradero; mientras que a la Laguna del Toro, ubicada a un costado del Centro de Alta Seguridad, trasladaban a las personas más conflictivas y antisociales.

Bugambilias estaba destinado a la convivencia familiar, y ahí enviaban a presos que recibían visita familiar, esposa e hijos, previa autorización de las autoridades.

Un complejo con arte e historia

Quien fungiera durante casi seis años como directora del complejo, Gabriela Cerón Ramírez, no puede ocultar su tristeza de ver concluido un proyecto que abrazó con dedicación desde abril del 2013 que llegó a islas Marías para ser parte de un modelo de prevención y reinserción social considerado entre los diez mejores en el mundo por su propuesta de un sistema en semilibertad con amplio respeto a los derechos humanos.

El nuevo centro cultural aprovechará para sus nuevos visitantes todos los espacios para la realización de actividades lúdicas, entre estas granjas acuícolas, invernaderos, gimnasios al aire libre, senderos, rica variedad de flora y fauna y su basta exposición de arte expresada en murales y esculturas.

Son ocho murales los que de acuerdo con la directora tiene el complejo, la mayoría de ellos en Puerto Balleto, y en la mayoría participaron los internos con la ayuda de artistas que llegaron del exterior a inyectarles el gusto por la pintura como única puerta a la libertad.

En varios puntos del complejo, sobre todo en Puerto Balleto, destaca la imagen de Nelson Mandela en varios murales, uno justo a la entrada principal frente al muelle, y otros al interior del salón de usos múltiples o en la aduana ubicada en la pista de aterrizaje, por donde llegaban y salían los presos.

Cerón Ramírez explica que esa unión del complejo con Mandela obedece a que el año pasado estuvieron trabajando las reglas Mandela, donde uno de los principios es el de la normalidad.

Procuraban que las actividades que se hacían fueran apegadas a los derechos humanos, a la ley nacional de ejecución penal, a la ley de normas mínimas, pero sobre todo a los principios de normalidad.

Entre los murales que hay en el complejo destaca El origen del hombre, pintado en 2013 por el muralista Ángel Vallarta con la ayuda de los internos; otro llamado Mandela; uno en memoria a José Revueltas, otro sobre la Conmemoración de los 110 años de la isla; y El hombre de La Mancha, en honor a Cervantes Saavedra.