Sinaloa necesita un Atlas Estatal de Riesgos: Ibarra

Inversión en un solo Atlas de Riesgos actualizado es lo que pide para Sinaloa el experto en hidráulica, aunque las autoridades no usan los que ya existen

Por  América Armenta

Foto: Guillermo Vega/El Debate

Foto: Guillermo Vega/El Debate

Un único Atlas de Riesgos para la entidad con lineamientos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) que detenga la inversión en atlas municipales que no funcionen y evite que se sigan dando permisos para construir en zonas riesgosas y que haya más pérdidas ante los fenómenos naturales es el que Fortunato Ibarra Pellegrín, maestro en ingeniería, propone al estado. 

Ibarra considera que el Atlas de Riesgos de la ciudad de Culiacán debería ser una herramienta de gran utilidad para las autoridades de Protección Civil municipal; sin embargo, a pesar de que se han elaborado tres Atlas en los últimos años, Ibarra defiende que ninguno de ellos cuenta con información suficiente ni con los estudios con estricto rigor científico de los principales riesgos que se presentan en la ciudad, en particular las inundaciones. 

Expertos que elaboraron el Atlas de Riesgos de Culiacán en 2011 han criticado que las autoridades de Protección Civil no han utilizado la información que este contiene para evacuar y alertar a tiempo a familias en zonas altamente inundables.

Foto ilustrativa El Debate

Mientras, se continúa emitiendo permisos de construcción en sitios peligrosos, así lo denunció el alcalde electo de Culiacán, Jesús Estrada Ferreiro. 

Los Atlas no han sido difundidos en su totalidad públicamente a la ciudadanía en general por contener información que puede poner en peligro la seguridad del municipio, por ejemplo en cuanto a datos sobre sitios sensibles a explosiones, radiaciones, derrames y fugas tóxicas.

Sin embargo, esta información ha sido entregada al Ayuntamiento de Culiacán, al Instituto de Planeación Urbana y al Gobierno del Estado. 

El primer Atlas de Riesgos de Culiacán data desde 2010, y fue elaborado con metodología de Sedesol, pero solo incluye riesgos naturales. 

«Un buen Atlas deberá de incluir mapas que ubiquen puntualmente los sitios de mayor riesgo de inundación para diferentes láminas de lluvia, de tal manera que al momento de conocer el pronóstico de la lluvia del fenómeno esperado, las autoridades de Protección Civil puedan ver en el mapa correspondiente a dicha lluvia los sitios de mayores problemas de inundaciones, y así podrán informar a la población o llevar a cabo los desalojos, de ser necesarios», comento el hidrólogo.

En contraste con lo indicado por el ingeniero Ibarra, el Dr. Ignacio Kunz ha señalado en diversas ocasiones que esa información la contiene el Atlas de Riesgos de Culiacán, investigación dirigida por él en 2011 junto a un grupo de expertos.

Kunz recibió en 2015 el Premio Nacional de Desarrollo Regional y Urbano tras coordinar el Programa Municipal de Desarrollo Urbano de Culiacán. 

En cuanto al acceso a los Atlas de Riesgos, el ingeniero Fortunato Ibarra critica que no esté abierto a la ciudadanía: «Al igual que las autoridades municipales, el Dr. Kunz ha manifestado que la Secretaría de Gobernación no permite que cualquier persona tenga acceso al Atlas, ya que puede haber información estratégica, opiniones muy contrarias a lo que indica la legislación en materia de protección civil, que promueve la difusión de los mismos, como lo hace la Secretaría de Gobernación, que sube a la página de internet del Atlas Nacional de Riesgos, los Atlas Municipales y Estatales de Riesgos para que los descargue cualquier persona interesada», dijo. 

Omisiones

Para el experto en recursos hidráulicos, el Atlas de Riesgos que se concluyó en el 2015 (Empresa Acierto Consultores, administración de Sergio Torres, metodología Sedatu) presenta muy pobre información acerca del problema de las inundaciones en Culiacán y pretende determinar las secciones transversales de los arroyos de la ciudad a partir de curvas de nivel con 15 metros de desnivel, lo que considera algo imposible.

Señala también que en el estudio integral de inundaciones que presentó en el 2006 (hace doce años) se hicieron levantamientos topográficos a detalle de cada uno de los arroyos y se trabajó para la delimitación de las cuencas con curvas de un metro de desnivel, «información que no se menciona en ninguno de los Atlas, y mucho menos se muestra esa información en los mismos», agregó.

Con tres Atlas de Riesgos en el municipio y las catástrofes que se siguen presentando, Ibarra Pellegrín destacó: «En una nota periodística de la semana pasada se hacía referencia a la pregunta por qué no funciona el Atlas de Riesgos de Culiacán (columna de la Dra. Iliana Padilla Reyes, Noroeste), siendo una de las conclusiones en que estos documentos son difíciles de operar por la separación entre Desarrollo Urbano y Protección Civil, respuesta por demás incorrecta», añade Ibarra, quien difiere, pues indica que ambas dependencias tienen objetivos muy diferentes y son complementarias. 

«Se exponían además otras razones; sin embargo, en lo personal, pienso que estos Atlas no funcionan porque el producto terminado no cumple con los objetivos para los que fue elaborado; presentan muy poca información para cada uno de los peligros, y las metodologías de análisis carecen de rigor científico, y, al final, estos son ocultados por las autoridades responsables de su uso e implementación con el argumento de que contienen información muy importante que no puede ser consultada por cualquier ciudadano, según ordena la Secretaría de Gobernación», opina el ingeniero.

Hacia un Atlas Estatal 

El maestro en ingeniería abundó que en una plática informal en el 2014 con un funcionario del Cenapred le comentó que a las Secretarías de Gobernación y de Hacienda ya les había hecho observaciones sobre el hecho de que se estaban gastando muchos millones de pesos en los Atlas Estatales de Riesgos y que de los veintitantos atlas elaborados, solo algunos tres eran menos malos que los demás, por lo que a partir de esa fecha tenían que ser más estrictos a la hora de la asignación y de la revisión de los Atlas

«Esta situación es similar a lo que pasa con los Atlas de Riesgos Municipales, ya que las observaciones hechas por los expertos en la última revisión pueden ser ignoradas por la Sedatu, que es la instancia que finalmente aprueba o des prueba los Atlas Municipales», dijo. 

«El estado de Sinaloa, si no es el único, es uno de los pocos estados que no cuentan con su Atlas Estatal de Riesgos. Este tema no se ha ventilado hasta estos momento; sin embargo, es de relevante importancia, ya que el Atlas Estatal sería el marco en el que se deberían de elaborar los Atlas Municipales, y no hacerlos como hasta ahora, en que cada Atlas se elabora bajo los criterios de la empresa que los realiza, y no sobre los ejes rectores que se definirían en el Atlas Estatal», aseveró Ibarra.

Entre las dificultades para que este Atlas exista indicó que, desde el año 2012, la Secretaría de Hacienda asignó y reservó un presupuesto económico para la elaboración del Atlas Estatal de Riesgos del Estado de Sinaloa.

Explicó que, a partir de esa fecha, el Gobierno de Sinaloa elaboró varias propuestas técnicas para la realización de dicho Atlas; sin embargo, en el momento que las propuestas se presentaron ante el Comité Científico del Cenapred, estas eran rechazadas, ya que carecían de información que sustentara la necesidad de dicho estudio, y los métodos propuestos para el estudio de cada uno de los fenómenos naturales carecían de rigor científico.

Propuestas desechadas 

En el 2014, Ibarra informó a ELDEBATE que colaboró con el director del Instituto de Protección Civil de Sinaloa para elaborar y revisar dictámenes de riesgo por inundación que después del huracán Manuel solicitaba el Instituto a los constructores de nuevos fraccionamientos para expedirles una carta de aprobación que las autoridades municipales empezaron a exigir a los constructores con el fin de extenderles las licencias de construcción de sus obras. 

Ese mismo año, indica que fue invitado a elaborar la propuesta del Atlas Estatal de Riesgos de Sinaloa y acudió junto al director de Protección Civil a la Ciudad de México con el fin de trabajar allá dicho proyecto y estar cerca de los expertos del Cenapred que los asesoraron para la elaboración de la propuesta:

«Después de algunos días de trabajo intenso, se terminó la propuesta técnica, que fue presentada y aprobada por el Comité Científico del Cenapred; sin embargo, el Atlas no se realizó debido a que la empresa que propuso el Gobierno del Estado no fue aceptada por el Comité Científico, y meses después dicho Comité hizo la propuesta al Gobierno del Estado para que el Atlas lo elaborara una empresa local donde colaboraba un servidor, y la propuesta no fue aprobada por el gobierno estatal», dijo. 

«Se requiere que exista un acuerdo entre ambos gobiernos, estatal y federal, para la elaboración del Atlas Estatal de Riesgos por los montos económicos que aporta cada uno de ellos. El Gobierno federal aporta un 70 por ciento del costo del Atlas; y el Gobierno estatal aporta el porcentaje restante.

Después se ponen de acuerdo en la empresa que se designa para la elaboración del atlas, misma que debe de ser validada técnicamente por el Comité Científico y el Cenapred, por lo que hasta la fecha este acuerdo no se ha concretado, y por lo tanto no se ha podido elaborar el instrumento para Sinaloa», detalló Ibarra.