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Narcocultura y cultura dominante no se excluyen

Experta explica que parte del apoyo que Joaquín Guzmán Loera ha recibido recae en gran medida en que hay desconfianza por parte de la ciudadanía hacia las instituciones encargadas de brindar seguridad e impartir justicia en Sinaloa y en México

Por  América Armenta

Marcha a favor de la liberación del Chapo en la capital de Sinaloa(Foto: El Debate)

Marcha a favor de la liberación del Chapo en la capital de Sinaloa | Foto: El Debate

Culiacá, Sinaloa.- La atención fijada en todo el mundo hacia el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera por el juicio en su contra iniciado el martes 13 en Estados Unidos ha hecho que también Sinaloa sea blanco de las miradas, como cuna de otros narcotraficantes que hoy fungen como testigos a favor o en contra del líder del Cártel de Sinaloa.

La atención prestada a este tipo de personajes —explica Anajilda Mondaca Cota, investigadora de la Universidad Autónoma de Occidente— radica principalmente no en el reconocimiento o en el apoyo hacia ellos, sino en gran parte a la desconfianza que tiene la ciudadanía en el Estado y en las instituciones encargadas de dar seguridad, como la Policía Militar y el Ejército, así como en las encargadas de impartir justicia.

Colchones que entregaron en Culiacán con las iniciales JGL después de que se dieran a conocer que los entregados por Sedesol estaban podridos. Foto: Cortesía

La narcocultura derivada del narcotráfico no muestra una gran diferencia de la cultura dominante o no-cultura del narcotráfico, pues a través de estudios la especialista se ha dado cuenta de que siempre hay brutalidad, corrupción y colusión, prácticas ilícitas ya no exclusivas de la narcocultura.

Hay también diferentes códigos de violencia que han caracterizado a Sinaloa, como los cenotafios en las calles, panteones como Juntas del Humaya en Culiacán, donde los mausoleos alcanzan tamaños y diseños de casas habitación, y los narcocorridos en los que se expresan de narcotraficantes como héroes o personas valientes; y de las mujeres como objetos, de los cuales Sinaloa no solo es emblemático, sino que también el principal generador. 

 

Los juicios

Para Mondaca Cota, la percepción de la desconfianza a las instituciones no es exclusiva de Culiacán o de Sinaloa, también influye que los juicios contra el narcotraficante se han vuelto mediáticos y han traído a la mesa presuntos casos de corrupción con políticos, lo cual repercutiría a favor del acusado, en este caso Joaquín Guzmán Loera, además de que sigue teniendo un grupo de seguidores en la entidad que se mantienen atentos de lo que ocurre alrededor de este personaje sinaloense:

«Sigue siendo admirado, sigue siendo parte de los mitos que se han creado en torno a personajes como él y como otros, como el Mayo Zambada», dijo sobre el originario de La Tuna, Badiraguato.

Además, la investigadora de Sociedad y Cultura destacó un factor importante: el hecho de que el Chapo ha tenido apoyo en diferentes momentos, como en la marcha realizada en la capital sinaloense, efecto causado por la identidad, vínculo que hay del sinaloense con su terruño y su entorno.

«Hay esa asociación, y al tener a alguien en desgracia, como es el caso de este personaje, se tiene la esperanza de que algún día salga libre, a pesar de que esté en las condiciones que esté, porque la admiración se mantiene», comentó a EL DEBATE. 

Narcotráfico en Sinaloa

La doctora por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (Iteso) señaló que desde que Estados Unidos definió las drogas legales y cuáles serían las drogas ilegales, esto repercutió en México, sobre todo en Sinaloa, donde había un pacto no escrito para que el conocido como Triángulo Dorado, del cual esta entidad forma parte, abasteciera de opiáceos al país vecino.

A partir de eso, Mondaca destaca otras situaciones en las que el narcotráfico hizo efecto que en su momento no se mencionaba el término narcocultura, sino que eran personas que se asociaban con conductas, vestimentas, joyas, vehículos y otros elementos que con el tiempo se reconocen y se les agrega el prefijo narco, incorporando elementos y poniéndoles nombres, como pasó con la narcocultura y los narcocorridos, ambos efectos a partir del narcotráfico:

La normalización de la violencia y otros factores han generado que cada vez sean más los jóvenes que ven una oportunidad en el narcotráfico. Foto: Wikimedia Commons

«Narcocultura es efecto del narcotráfico. No como se ha pretendido hasta la fecha argumentar que los narcocorridos o narcocultura provocan la violencia, es el propio narcotráfico con sus efectos lo que ha situado a la narcocultura como un proceso en lo que todo lo que venga del narcotráfico es la narcocultura», reiteró.

Aunado a la lucha de las drogas, apuntó que, al inicio, Sinaloa era solo un estado de tránsito o de producción de drogas, convirtiéndose al tiempo en un estado consumidor, no solo de drogas naturales, sino también sintéticas, con el factor violencia en diferentes formas y repercusiones, como el control de las plazas y del territorio, y el aumento de la incidencia delictiva en robo de vehículos y lavado de dinero.

La tesis de la narcocultura que la docente propone es que no hay mucha diferencia entre la narcocultura y la cultura dominante, respecto a lo que ha estudiado en la entidad, pues el grado o los tipos de violencia en otros estados es diferente, como la brutalidad en Sinaloa, que es alta, pero no es el único estado que la presenta; sin embargo, tanto dentro como fuera encuentra comportamientos que no son propios de la narcocultura, como corrupción y colusión con las autoridades policiales y con las instituciones: «No hay mucha diferencia, me queda claro que la colusión es la misma, se compran autoridades de todos niveles. La colusión existe en todo el país», abundó.

Imposición de modas

Mostrar ostentosidad, grandeza o suntuosidad es parte de la moda que trajo consigo el narcotráfico, a tal grado de que no solo influye sobre las personas, sino sobre sus objetos, como se trasladó hasta las tumbas en las que se entierra a narcotraficantes, pues al ser más compleja se le reconoce su grandeza, según Mondaca.

Édgar Valdez Villarreal, alias La Barbie. Foto: EFE

También el deseo de poseer objetos como autos, bebidas o joyas, y la oportunidad de que el narcotráfico les brinde estas modas o lujos momentáneos han ocasionado que sean cada vez más jóvenes quienes mueren en enfrentamientos relacionados con este fenómeno.