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Ciudadanía no se repone de las pérdidas, a dos meses de las lluvias

Habitantes de la zona norte continúan sufriendo por las pérdidas materiales y humanas tras las lluvias, calificando el apoyo de gobierno como insuficiente

Por  América Armenta

Algunos enseres de Luisa están en el patio, para seguir ordenando la casa(Foto: Ricardo Nevárez / El Debate)

Algunos enseres de Luisa están en el patio, para seguir ordenando la casa | Foto: Ricardo Nevárez / El Debate

Culiacán, Sinaloa.- Pérdidas humanas y materiales permanecen después de dos meses de que la depresión tropical 19-E cayera sobre el norte y el centro de Sinaloa, sin tener seguimiento de las instituciones del estado y destapando un posible caso de peculado y negociaciones ilícitas del cual, nuevamente, resultó afectada la ciudadanía.

Pérdidas de las que hasta el momento no hay responsables, más allá de una comparecencia del titular del Instituto Estatal de Protección Civil, Francisco Vega, en la cual señaló que la dependencia trabajó de acuerdo con información que recibían de organizaciones como Conagua, que fue insuficiente y no se alertó a habitantes del centro del estado, cuando miles de alumnos y alumnas se preparaban para ir a clases o ya estaban en la escuela.

Habitación de la colonia 6 de Enero, donde subió más de un metro del arroyo. Foto: Ricardo Nevárez / El Debate

Fueron once municipios declarados zona de emergencia entre el 19 y el 20 de septiembre para recibir apoyo del Fonden, informó el director general de Protección Civil, Ricardo de la Cruz Musalem, cuando aún las familias limpiaban el lodo y sacaban agua de sus viviendas. En estos municipios se instalaron 29 albergues, con más de 2 mil 900 personas evacuadas por inundaciones, cien escuelas con daños en infraestructura, pérdidas totales en automóviles, carreteras cerradas y comunidades incomunicadas, que fueron algunos de los daños que quedan en la memoria de la ciudadanía sinaloense.

Las fuertes lluvias cobraron la vida de varias personas. Una que falleció electrocutada, otra por inmersión en medio líquido y cuatro fueron arrastradas por los arroyos San Juan y El Piojo, de quienes solo se han encontrado los cuerpos de tres: Andrea, Rosita y Jesús Facundo, esperando encontrar a Carmen. «Lo que más tristeza me da es que sus hijos están solos. Carmen, desafortunadamente, aún no aparece, tiene un familiar discapacitado que ella cuidaba, no es nada más decir “se murió Carmelita”, es todo lo que conlleva», comentó Luisa N., vecina de la colonia 6 de Enero, que también se vio afectada por las precipitaciones.

Sin responsables

Hasta hoy no se han tomado acciones ante quienes tienen la responsabilidad de salvaguardar la seguridad de la ciudadanía, así como alertar sobre fenómenos meteorológicos y prevención ante estos.

Ningún funcionario público fue cesado por no haber dado aviso oportuno a la ciudadanía de las copiosas lluvias, que tomaron desprevenidas a miles de familias que enviaron a sus hijos e hijas a los centros educativos, ignorando el desastre natural que enfrentarían más adelante en el centro del estado.

Ropa que fue donado por sinaloenses para los damnificados por las inundaciones. Foto: Ricardo Nevárez / El Debate

Francisco Vega Meza fue llamado a comparecer por el presidente de la Comisión de Protección Civil de la LXII Legislatura, Gene René Bojórquez Ruiz, quien pidió respuestas por las familias que perdieron a un ser querido, parte o todo su patrimonio. La respuesta que recibió fue que no tenía conocimiento del fenómeno que se avecinaba, mientras recorría las zonas afectadas del norte del estado para evaluar daños.

El pasado 18 de octubre fue detenido en El Rosario, Carlos N., quien fuera el coordinador administrativo de la Secretaría de Desarrollo Social de Sinaloa y presuntamente responsable de adquirir los mil 380 colchones en mal estado a un proveedor de la ciudad de Guadalajara por el monto de 2 millones 970 mil pesos, pues en la entidad estos artículos estaban agotados. Carlos N. fue trasladado a la capital sinaloense y puesto a disposición de un juzgado de control.

Las audiencias del ex servidor público que fue cesado de su puesto tras el escándalo de posible participación en ilícitos tuvieron lugar el pasado 19 y 23 de octubre, iniciado por la causa penal 1115/2018 por los delitos de peculado y negociaciones ilícitas. Para el 20 de octubre, el juez en turno le otorgó libertad provisional para que no abandone el estado en lo que se lleva a cabo su juicio y la presentación periódica mensual, pues consideró que la prisión preventiva no era necesaria en este caso (https://bit.ly/2FvZiss)

Uno de los colchones podridos que fueron entregados a los damnificados. Foto: El Debate

Dos meses, apoyo insuficiente

Para Luisa N., enfermera de profesión, vecina de la colonia 6 de Enero, estos dos meses no han sido suficientes para que las paredes de su casa sequen y las pueda pintar; tampoco para poner en orden sus pertenencias que logró rescatar después de la inundación del 20 de septiembre, cuando en el sector en el que habita quedaron con el agua hasta los hombros durante tres horas, pues un brazo del arroyo El Piojo subió frente a su casa a niveles que ni con el huracán Manuel, el pavimento de la calle propició que se metiera el agua, pues asegura que cuando pavimentaron la calle el pavimento quedó encima del nivel de las casas, por lo que tuvieron que hacer modificaciones a las viviendas, más altas o más alejadas de la calle, y nada de eso fue suficiente.

Para Luisa N., para su familia y para personas que viven en las casas de alrededor, la ayuda de gobierno no ha sido suficiente ni bien canalizada, pues asegura que después de perder todos los colchones, el gobierno solo daba uno por familia, así como una despensa y artículos de limpieza. Sin embargo, resalta que no todos los vecinos y vecinas recibieron este apoyo, y que hay quienes no sufrieron daños materiales y sí les dieron ayuda, en lugar de canalizar de mejor manera los donativos a la ciudadanía.

Otro apoyo recibido fue un cheque por mil 305 pesos por parte de Sedesol que recibieron personas afectadas por las lluvias, así como el apoyo de gobierno municipal para que un carro de la basura pasara a llevarse todos los enseres, como salas, comedores, colchones y ropa que no se podía salvar y estaban sacando a la calle, generando grandes bultos que podían ser focos de infecciones para la gente que habita el lugar.

La enfermera reprobó el actuar de las autoridades al no avisar sobre el fenómeno y no prevenir, pues ella se dirigía a su trabajo cuando empezó a llover, dejando a su hijo y a sus sobrinos en su casa, durmiendo. 

«Todo flotando, todo nadando, todo a la deriva dentro de la casa», relató sobre lo que vio al regresar de su trabajo. «Era como para salir huyendo», reiteró, resaltando que los muebles al bajar el nivel del agua quedaron unos sobre otros. Luisa tuvo que salir por unos días de su casa, pues no tenía ni dónde sentarse. La casa junto a la de Luisa está sola, pues quienes ahí vivían ya no lo pueden hacer por la humedad y porque quedó sin muebles, aparte de que no tuvieron el servicio de agua por días para limpiar como se debía. 

«El apoyo no es malo, pero no es adecuado. Si a mí me dan una despensa y piensan que con eso me voy a conformar, mi casa necesita una inversión más grande», enfatizó la afectada, quien ya habló con un albañil que le pintará su casa cuando sequen las paredes.

Por último, Luisa agradeció a las personas voluntarias y de la iniciativa privada que los primeros días se mantuvieron atentos llevando productos de limpieza, ayudando a sacar lodo o dando comida a quienes estaban limpiando sus casas. Lo único que queda para las y los afectados es esperar los apoyos que les prometieron del Fonden para comprar lo que a sus hogares hace falta, como cubetas de pintura para sus casas.