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Esquizofrenia, principal enfermedad mental de sinaloenses

La atención de la salud mental en Sinaloa carece de hospitales; mientras que la farmacología es de alto costo

Por  Lorena Caro

Esquizofrenia, principal enfermedad mental de sinaloenses(Foto: El Debate)

Esquizofrenia, principal enfermedad mental de sinaloenses | Foto: El Debate

Sinaloa.- Oír voces o tener delirios son las características principales de la esquizofrenia, el trastorno mental más diagnosticado en Sinaloa, de acuerdo con la Secretaría de Salud. La distorsión del pensamiento, las percepciones, las emociones, el lenguaje, la conciencia de sí mismo y la conducta acompañan al padecimiento, que cuenta con 400 registros en el estado durante el 2016, el 2017 y el 2018. 

La susceptibilidad para ser diagnosticado con cualquier tipo de trastorno mental rebasa las condiciones económicas, culturales, sociales o familiares, y, de acuerdo con expertos consultados por esta casa editorial, estos problemas de salud siguen siendo considerados un estigma en la sociedad.

A través de datos proporcionados por acceso a la información en Sinaloa, los municipios de Culiacán, Salvador Alvarado, Ahome, Guasave y Mazatlán son, por orden de incidencia, los que cuentan con mayores casos de padecimientos mentales registrados en el Hospital General, así como centros de salud y hospitales integrales que son parte de la red del sector de la salud del estado.

Fuente: Secretaría de Salud

Con lo anterior, la Secretaría de Salud en Sinaloa suma 646 padecimientos en general para el año 2016, que se ubica hasta el momento como el año con mayores casos, ya que el 2017 registró 621, y hasta agosto del 2018 la cifra se estima en 307 casos. 

En total, durante los últimos tres años, la dependencia registró mil 574 padecimientos diagnosticados. 

La esquizofrenia, enfermedad mental de mayor incidencia, registró 166 casos en 2016; 157 en 2017; y 77 hasta junio del 2018. El rango de edad de 31 a 49 años fue considerado el más elevado, con 209 casos durante los últimos tres años.

En el mismo lapso, la capital del estado fue donde más casos diagnosticados hubo, sumando 393 registros.

Además de la esquizofrenia, en Sinaloa existen casos recurrentes, como el trastorno afectivo bipolar, de comportamiento debido al uso de sustancias psicoactivas y adictivas, como la droga y alcohol; trastornos de personalidad, depresión y otros trastornos mentales debido a lesión y disfunción cerebral y a la enfermedad física, así como delirio o trastornos en el desarrollo mental. 

En 2012, la Secretaría de Salud creó el Programa de Acción Específico Salud Mental (PAE) 2013-2018. En su marco normativo señala que en México se experimenta una transición epidemiológica en los cuales los rasgos más notorios son la disminución de enfermedades infectocontagiosas y el aumento de padecimientos crónico-degenerativos, incluidos los trastornos mentales. 

Sin atención 

A su vez, señala que uno de cada cuatro mexicanos entre 18 y 65 años ha padecido en algún momento de su vida un trastorno mental, pero solo uno de cada cinco de los que lo padecen recibe tratamiento. 

El tiempo que demoran los pacientes para recibir atención en un centro de salud oscila entre 4 y 20 años, según el tipo de padecimiento. 

De acuerdo con el programa dentro del Plan Nacional de Salud, los trastornos mentales aumentan el riesgo de padecer enfermedades transmisibles y no transmisibles, además de contribuir a las lesiones no intencionales e intencionales. 

A pesar de dicho proyecto, que busca, entre otras cosas, un México incluyente en temas de salud, en 2016, de acuerdo con la Asociación de Estigmas Percibidos y Trastornos del Estado de Ánimo y la Ansiedad, con resultados de las encuestas mundiales de salud mental, México es el segundo país en América con mayor estigma para personas con padecimientos mentales, solo por debajo de Colombia y seguido por Estados Unidos. 

Percepción social

En Sinaloa, el Hospital Psiquiátrico de Sinaloa es el único en su tipo donde los pacientes son internados, y donde se cobra poco o no se cobra nada. 

José María Conde Gámez, médico psiquiatra en dicha institución, contó a EL DEBATE que esas características generan otro problema al mencionar que están rebasados por la demanda:

Se necesita que el hospital crezca o que haya otros hospitales porque, por ejemplo, atendemos a todo Sinaloa, y fácilmente pudiera haber en Mochis un hospital y en Mazatlán otro hospital psiquiátrico, que se llenarían también. La demanda es demasiada 

El especialista indicó que, al año, el Hospital Psiquiátrico interna a poco más de 600 pacientes, y no tiene espacio para más. Asimismo, describió que, en Sinaloa, como en todo México, el paciente con enfermedad mental se va a enfrentar primero que nada al estigma asociado a los trastornos mentales, a que es difícil reconocer que se padece una enfermedad mental o emocional. En segundo término, dijo que se puede enfrentar quizá al rechazo o la descalificación social o de la familia incluso:

Es por desconocimiento, porque la gente no conoce, no entiende a la enfermedad mental, y después se va a enfrentar a la escasez de servicios especializados en salud mental que se tiene, como te digo, en todo el país, y Sinaloa no es la excepción

En relación con lo anterior, dijo que la ciudadanía no se trata o va mil veces antes con hierberos, espiritistas, homeópatas o médicos de cualquier otra especialidad antes de llegar a psiquiatría, un tiempo que permite que la enfermedad se siga agravando, sostuvo. 

Tomar la determinación en un momento dado de la hospitalización ocurre cuando hay gravedad, que pasa con enfermedades mentales mayores, como la esquizofrenia, los trastornos bipolares, pero también por casos de psicosis, por adicción de sustancias, «una depresión con intento de suicidio es catalogada muy grave y sujeta a internamiento. El síntoma para indicar una hospitalización psiquiátrica es que haya riesgo inminente para el propio enfermo o para terceros a causa de la enfermedad que padece esa persona», explicó. 
La mortandad es a la larga. Alrededor de un 15 por ciento de los pacientes con trastornos mentales va a terminar muriendo a causa de la enfermedad, ya sea por descuido, por negligencia o por infección de lesiones, contó José María Conde Gámez: «Lo que pasa es que pierdes tu vida, tu calidad de vida, tu productividad por estar enfermo de una enfermedad mental y emocional, de ahí su importancia, y la verdad hace falta darle mayor importancia», abundó. 

Los costos y el efecto

Leonardo Lizárraga Obeso, médico psiquiatra, explicó a esta casa editorial que existen padecimientos considerados como crónicos y leves. Casos como un trastorno de angustia, depresión en el duelo, una depresión leve por la separación o pérdida de un familiar, un insomnio que tiene que ver más que nada por los malos hábitos a la hora de dormir son considerados padecimientos leves donde no se requiere medicamento por parte del médico especialista, en tanto mencionó que casos como angustias muy severas, depresiones de regulares a graves, trastorno bipolar, niños que tienen graves comportamientos en la escuela son considerados padecimientos crónicos:

Foto: El Debate

«La mayoría sí se queda mucho tiempo en consulta porque la respuesta del tratamiento terapéutico y farmacológico es lenta, no tiene una respuesta muy rápida. El tratamiento es completamente personalizado. Influyen muchos factores, como el factor social, el factor económico, el entorno familiar, el trabajo, la comunidad, si llegan aquí por ser víctimas de violencia, de abuso o víctimas de la delincuencia organizada», explicó. 

Por lo anterior, señaló que en la actualidad todas las enfermedades son muy caras, por lo que en psiquiatría hay medicamentos de altos costos. 

El experto ejemplificó con padecimientos crónicos, como la esquizofrenia, por lo que al ser una enfermedad tan vieja hay muchos precios porque hay medicamentos antiguos y medicamentos nuevos de hace cinco años, «pero depende de la respuesta, puede haber pacientes que con una solo pastilla al día estén bien, y eso abarata el tratamiento, pero sí hay medicamentos que cuestan alrededor de mil 300 pesos la caja con 30 pastillas, y hablamos de que ese paciente va a gastar entre mil 300 o dos mil 600 pesos al mes, nada más en medicamentos, más si tiene otros padecimientos», mencionó. 

Lizárraga Obeso coincidió en que los temas de salud mental todavía son un estigma, pero mucho menor que hace treinta años. 

Antes, hablar de psiquiatría era hablar de manicomios, pero cada vez han habido más avances médicos y farmacológicos que hacen que el paciente ya no se avergüence de acudir a psiquiatría. 

Gabriel Ávila Gutiérrez, especialista en psicología, expuso que todavía falta mucho por hacer en materia de aceptación social: «Dicen “voy al hospital”, pero no dicen “voy al psiquiatra o al psicólogo”. Yo siempre les refiero que verdaderamente nosotros atendemos determinadas cosas que no tienen que ver con lo que ellos piensan o con lo mal llamado locura, pero igual y ellos no quieren o lo tienen muy a trato de pincitas su asistencia aquí», explicó. 

El psicólogo agregó que su trabajo suele ser conjunto a psiquiatría. Mientras los médicos se encargan del tratamiento farmacológico y a su vez tiene el tratamiento de consejería, los psicólogos hacen la parte de que el paciente incurra en el cambio, en la toma de decisiones, en el plan de vida, en el empoderamiento.

Manifestó que la salud mental es como la adicción, donde todos están susceptibles a tener una situación de ansiedad, de depresión, vivir un duelo, una situación de emergencia que les hace incurrir en ese factor de salud mental:

Cualquiera puede pasarlo, no tiene que ser de bajos recursos o no para tener un mejor repertorio de soluciones, cualquiera está susceptible