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La pelea que vecinos no escucharon

Hace poco más de cinco meses, Ana Patricia había llegado a vivir junto a su pareja y su hijo al puerto, oriundos de Aguacaliente de Gárate; la noche del jueves, en su debate con una muerte violenta, nadie intercedió

Por  El Debate

Policías estatales aseguran el lugar donde Ana Patricia fue asesinada a golpes.(Foto: El Debate)

Policías estatales aseguran el lugar donde Ana Patricia fue asesinada a golpes. | Foto: El Debate

Mazatlán, Sinaloa.- Es casi medio día, Mazatlán despierta del festejo por el Día de los Músicos. Han transcurrido casi doce horas desde que sus ojos perdieron el brillo, cegados por el último golpe de tantos que debieron arrancarle la vida, y en una de las esquinas un grupo de mujeres comenta.

Desde la madrugada de este viernes, Ana Patricia se ha convertido en el tema central. Fue hasta darse a conocer su asesinato de una noche anterior, a golpes, en el interior de su domicilio, en que el nombre de la joven, de apenas 27 años de edad, pudo escucharse, así como su historia, en boca de otros. 

Paredes ensordecidas

En el cruce de dos calles concurridas de la colonia Olímpica, en el puerto de Mazatlán, ahí había llegado a habitar junto a su pareja y su hijo adolescente al menos cinco meses atrás por motivos laborales y para acompañar a su pequeño en su etapa de secundaria, según el relato construido por los propios vecinos.

«Unas noches atrás, nos quejamos porque siempre tenían reuniones en la calle, y a veces dejaban envases en la banqueta, pero ningún escándalo», comenta Teresa a un par de señoras que se dieron cita en la esquina de la tragedia.

Mientras la plática entre tres vecinas avanza, una comenta que escuchó sobre el asalto cometido esa misma mañana a una tienda de conveniencia, a solo dos cuadras de distancia, el segundo en la misma semana, y entonces, Adela, otra de ellas, confiesa que antier tuvo miedo al percibir que alguien rondaba en el techo de su casa intentando cortar el cableado de luz.

Al parecer, se trata de un nuevo modus operandi de asaltantes en esa zona; sin embargo, los golpes que le arrancaron la vida a Ana Patricia, convirtiéndola en el primer feminicidio del mes, nadie los escuchó.

«Me dolía la cabeza y me recosté. A eso de las ocho de la noche salí porque oí gritos, pero creo que ya de familiares. Decían “mi niña”, y abrían el candado para subir al departamento. Fue todo lo que escuché». 

Nos pega en la estadística

En la puerta del departamento que alquilaba Ana Patricia fue puesta una hoja con sello de la Fiscalía General del Estado, impidiendo el acceso a la escena del crimen en el que, de acuerdo con el propio secretario de Seguridad Pública Municipal, Ricardo Olivo Cruz, quien fuera pareja sentimental de la víctima está hasta ahora entre las líneas de investigación:

«No había ningún antecedente. Desafortunadamente debemos de poner mayor atención en cuanto a ello, y sí, cualquier delito que ocurra nos pega en la estadística. Tenemos que atenderlo», dijo al ser abordado por medios de comunicación este viernes. 

De acuerdo con las cifras del Semáforo Delictivo, hasta octubre de este año en Sinaloa se han registrado 37 feminicidios, pero el de Ana Patricia aún no figura en la lista. En un comparativo con el año pasado, la gráfica publicada desde el sitio de internet oficial marca una disminución en la incidencia estatal de este delito del 56 por ciento. La joven madre se ha convertido en el quinto feminicidio del año ocurrido en el puerto. 

Escúchame También

Quizá Ana Patricia lo desconocía, pero su muerte antecede por tan solo tres días al Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, instituido por la ONU en memoria de la fecha en que fueron asesinadas las hermanas Mirabal, Patricia, Minerva y María, en República Dominicana.

Este mismo organismo internacional señala a la violencia física como la forma más común de violencia experimentada por mujeres a nivel mundial. En tan solo 23 días de gestión, el Instituto Municipal de la Mujer en Mazatlán ha brindado 158 atenciones gratuitas en los departamentos de trabajo social, psicología y asesoría jurídica; pero, para su titular, María del Carmen Ramírez, el esfuerzo debe ser mayor, pues detrás de cada caso de agresión contra una mujer están tres que no llegan a denunciarse a las instancias gubernamentales: «Tal vez como sociedad ha faltado sensibilidad, porque si nos damos cuenta de que está pasando algo allá y tú eres testigo de lo que pasó, tú mismo puedes tomar el teléfono y llamarnos al instituto, o a la vez a Seguridad Pública». Así lo expresó la funcionaria, en medio de una entrevista para precisar detalles sobre la próxima campaña municipal Escúchame También, a implementarse a partir de este domingo, con la que se pretende fomentar la participación ante autoridades de testigos presenciales en un hecho de violencia. 

Una muchacha alegre

En voz de quienes la conocieron en vida en su natal Aguacaliente de Gárate, en el municipio concordense, Ana Patricia era una muchacha que desbordaba alegría, y aunque se convirtió en madre a temprana edad, la entrega a su hijo no era cuestionable. Mercedes y Ramiro, quienes prefirieron omitir sus apellidos, la vieron crecer.

Aseguran que su carácter era tan agradable que le permitió cosechar amistades por todo el pueblo, las mismas que la acompañaron en momentos difíciles, como el deceso de su madre, hace algunos años atrás.

Ese carisma que la caracterizó entre los habitantes de su localidad no fue suficiente para detener las agresiones que había vivido al trasladarse a radicar en la ciudad, de donde ahora regresarán sus restos para ser sepultados este sábado, tras esa pelea que los vecinos no escucharon.