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"Anoche ya me habia dado"

NAVOLATO

Familiares de Mario Andrés Sainz Aranzubia, su hijo Mario Andrés Sainz los esperaban en casa Foto: EL DEBATE.

Vivienda de Mario Andrés Sainz Aranzubia, su hijo Mario Andrés Sainz Foto: EL DEBATE.

Los pescadores compartieron algunas imágenes que tomaron mientras estaban perdidos

La llegada de los tres pescadores a Mazatlán, luego de cinco días de naufragio.

Los tres pescadores en casa de Paúl Ontiveros Ibáñez, uno de los desaparecidos Foto: EL DEBATE.

Paúl Ontiveros Ibáñez da gracias a la Virgen de Guadalupe por salvarlos de la travesía.

La embarcación en la que naufragaron muestra restos de haberla usado de cocina.

"Anoche ya me habia dado"

"Anoche ya me habia dado"

Navolato.- El Sol, el frío y el agua nunca habían hecho tanta mella en su piel, y en su alma. Con los rostros enrojecidos, el caminar cansado, pero una luz en sus ojos, Mario Sáinz Armenta y su hijo Mario Andrei Sáinz García, llegaron a su hogar en Dautillos, Navolato, tras cinco días de naufragio en altamar.

Los gritos de emoción, el llanto, los abrazos, los besos, llenaron el ambiente.

Un día antes se habían sentido perdidos.

"La verdad yo decía que una muerte así no la quería ni para mí ni para mi hijo, pero ya anoche ya me había dado".

A Mario Sáinz se le quebra la voz.

"Fue un milagro la verdad, cuando vi el barco sentí un gran alivio, una emoción que no puedo explicar".

Ye entre la algarabía del recibimiento, Mario trata de contenerse.

Ahora las lágrima son de emoción, de ver a todos sus familiares juntos después de una experiencia de la que llegaron a pensar que no iban a salir.

El pozole está en la lumbre. Es un día de celebración.

"Me guardan media jarrilla", dice su hermana que le dijo Mario, cuando habló por primera vez con él después del rescate.

"Si te la voy a guardar pero seca", le contestó.

El mal momento ya se había convertido en bromas.

"Volvieron a nacer, sí, volvieron a nacer".

Su padre Mario Sáinz Armenta no tenía palabras para decir lo que sentía.

"Esto que nos pasó no se lo deseo a nadie", alcanzó a articular.

La madre, Martha Elisa Aranzubia, dice que ya no cabía de la desesperación.

"Anoche cuando me dijeron que se suspendió la búsqueda dije ay no, ya no los van a encontrar, yo les decía ya no aguanto, no había dormido y ya en la mañana me quedé dormida cuando me despertaron tocando la puerta, y era para avisarme".

Mario Andrei escucha sin decir palabra. Prefiere callar. Sólo se acuerda de el clavado que se echó al mar cuando vio muy cerca el barco que los rescataría, y sonríe.

Cronología de un naufragio en altamar

2/04

Zarpan de Altata a mar abierto en busca de tiburón. Echan las redes y esperan hasta el siguiente día, pero se llevaron una sorpresa.

3/04

Tuvieron buena captura. 19 tiburones grandes. Cuando intentaron echar a andar el motor notaron que había una falla eléctrica.

4/04

Se alimentan de tiburón, el producto que habían obtenido lo utilizan para sobrevivir durante el resto de los días.

5/04

El terror se apodera de los tres náufragos al darse cuenta de que el agua se acaba y la comida se echa a perder cada día.

6/04

Toman medio vaso con agua para los tres. Dormir es la solución. A las 3 de la madrugada del lunes 7 los encuentra la Marina.

Viven para narrar el naufragio

Mario Sáinz asegura que preferiría morir en un accidente vial para que sepultaran su cuerpo, que morir en el mar y no ser hallado.

Mario Jr, comentó que lo único en que pensaba era en su mamá y que quería estar de regreso con sus seres queridos, pero dudó volverlos a ver.

Paúl se encomendaba a su creador durante los días que estuvo naufragando con sus compañeros en alta mar, la fe y la esperanza lo salvaron.

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