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Desplazados de la zona serrana piden más acciones de apoyo

SAN IGNACIO

Desplazados de la zona serrana piden más acciones de apoyo

San Ignacio, Sinaloa.- El tema de los desplazados es un problema muy común en el estado y el municipio de San Ignacio no es la excepción, pues aunque las autoridades locales y estatales no tienen un registro exacto de cuantas familias provenientes de diferentes comunidades de la zona serrana habitan en la cabecera municipal, es un hecho que la cifra es elevada.

Cambio de vida. En las periferias de la cabecera municipal se ubica uno de los tres asentamientos que alberga a varias familias de desplazados provenientes de la localidad serrana de Pueblo Nuevo, al cual ellos mismos bautizaron como "El Pueblito".

Estos cuentan ya con un pedazo de terreno gracias a la buena voluntad de la señora Elena Zamora, quien les dotó de una extensión para que edificaran sus viviendas y no estuvieran en la calle.

Las personas desplazadas radican en ese lugar desde hace 9 años, fecha en que las 40 familias tuvieron que salir de su poblado debido a la violencia.

Allá (en su lugar de origen), dijeron, vivían muy a gusto, pues tenían sus tierras y contaban con una escuela primaria federal, así como un jardín de niños.

Rosa Cristín es una de las tantas desplazadas, quien al llegar a la cabecera tuvo que instalarse junto con cuatro hijos y una nuera en casa de su mamá, radicada ahí desde hace 12 años.

Anteriormente vivía en la sindicatura de Ajoya, de donde tuvo que salir huyendo luego de que un grupo de gavilleros diera muerte a dos de sus hijos.

Señala que la vida ha sido muy dura, pues la falta de trabajo le ha impedido construir siquiera una habitación de lámina.

Por ello, a la fecha, ha vivido en varias casas prestadas con el apoyo que recibe del programa Oportunidades y las despensas que les brinda el DIF municipal.

Sin embargo, llamó al gobierno para que le ayude con un pie de casa, pues ya se cansó "de andar rodando" junto con su familia.

"Falta que el gobierno nos apoye más". Juan Cristín Rodríguez es otro de los desplazados proveniente de la comunidad de Las Amapas, perteneciente a Pueblo Nuevo, quien llegó a la cabecera junto con su esposa Martina Martínez Quevedo y tres hijos.

Al igual que otras familias, estuvieron en casas prestadas hasta que el gobierno les brindó la ayuda del material para la construcción de un pequeño cuarto.

"Ahí como pudimos levantamos el cuarto, mis hijos trabajan en el campo y yo por mi edad ya no puedo trabajar, ya nadie contrata a los viejos. Aquí conseguimos un pedazo de tierra prestado en donde sembramos el maíz y frijol para consumo propio, pero hace falta que el gobierno nos apoye aún más".

"Allá dejamos todo". Martín Vidaca Figueroa es uno más quien junto con el resto de los pobladores llegaron a la cabecera municipal únicamente con los que traían puesto.

"Allá dejamos todo: nuestras casitas, los animalitos, las tierras, pero fue mejor así, pues nuestra vida corría peligro, todo este tiempo nuestra vida no ha sido nada fácil, pero ya logramos establecernos en este lugar, solo que el empleo es muy escaso, tenemos que salir a trabajar a los campos", expresó.

Este asentamiento carece de drenaje y alcantarillado, lo que provoca que las aguas negras se dejen notar por las calles, además de que el servicio de agua potable es muy deficiente.

Sin un techo donde vivir. Hace 40 años, Virginia Ríos Voltio tuvo que salir huyendo de la comunidad de El Tecomate de la Noria.

En todo ese tiempo no ha podido construir una vivienda de material, pues por más de 30 años vivió junto con su familia, compuesta por 11 integrantes, en un galerón de madera y láminas de cartón.

Fue hace un año que gracias a la venta de pitahayas su marido pudo levantar una cuarto construido de adobe, pero el techo de láminas está muy deteriorado, lo que provocó que en la pasada temporada de lluvias, el agua se metiera y le dañara los muebles y la ropa.

Acciones. En junio del 2012, el titular de la Secretaría de Desarrollo Social y Humano del Gobierno del Estado, Juan Ernesto Millán Pietsch, visitó la cabecera municipal, donde se reunieron al menos 130 familias de desplazados de las comunidades de Santa Apolonia, Pueblo Nuevo, La Sierrita, Las Cañas y El Pino, entre otras.

Ahí les entregó despensas y se les prometió apoyos de material para autoempleo.

En El Pueblito, 12 familias fueron beneficiadas con estos apoyos, mientras que el resto aún está en espera.

Por su parte, la senadora Francisca Corrales dijo que ya está en proceso el programa de vivienda para desplazados e indicó que en el poblado de Zavala, Concordia, ya se tiene el terreno para acondicionar viviendas para 174 familias de desplazados permanentes, es decir, aquellos que por algún motivo ya no podrán retornar a sus pueblos de origen.

Añadió que no ha sido tarea fácil, pues aún no se tiene un dato exacto de las familias que tuvieron que salir huyendo de algunas comunidades de San Ignacio, Mazatlán y Concordia.

La violencia los obliga a cambiar de estilo de vida

Los adultos mayores que han tenido que dejar su casa difícilmente encuentran un empleo que les permita subsistir.

Los desplazados se han visto forzados a vivir en casas de lámina o madera, donde por lo general se aglutinan dos o más familias.

Twitter: @DBT_Mazatlan

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