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Muros que revelan historias

LOS MOCHIS

Una bella finca. Data del siglo 18 y fue propiedad de don Aurelio Ibarra, un rico comerciante.

Casa de la cultura. Mandada a construir por don Esteban Nicolás de la Vega, quien modificó el frente de su casa.

Los Mochis. El Fuerte tiene más de la mitad de edificios con valor histórico de todo Sinaloa; según la catalogación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tiene los tres tipos de valor existentes: el histórico, el estético y el arquitectónico. Hoy EL DEBATE te muestra algunos de ellos.

Se encuentran en pie edificios donde ocurrieron hechos históricos que son dignos de conservarse y darse a conocer. Por ejemplo, la escuela del profesor José Rentería, el Palacio Municipal, que fue cuartel revolucionario; la casa que fue el lugar donde se reunían los clubes antirreeleccionistas que encabezaba Emiliano C. García, que se ubica por la calle Juárez y actualmente está habitada, entre otras.

La finca de don Rafael J. Almada. Su propietario fue un rico minero de Álamos, Sonora, que llegó a radicar a El Fuerte. Hoy funge como Hotel Posada y es uno de los edificios más bellos en la cabecera municipal. Inicialmente era una casa particular de ricos, donde hacían tertulias y reuniones sociales. Cuando estuvo de prefecto Enrique González Martínez, gran poeta jalisciense, asistía a este lugar para charlar con la sociedad.

En este lugar Venustiano Carranza conoció a Álvaro Obregón y lo nombró jefe de todo el noroeste para dirigir los grupos revolucionarios.

La construcción del Palacio Municipal, otra belleza arquitectónica, también se le debe a don Rafael J. Almada.

Ruinas de la casa de José Rentería. Se ubican adjunto al Hotel Posada del Hidalgo. En este lugar estuvo la escuela del profesor y antiguo gobernador de Sinaloa José Rentería, una de las principales de todo el estado de Sinaloa.

A esta institución de educación superior llegaban alumnos de otros estados. Ahí se aplicaba una pedagogía y disciplina muy férrea, se les daban grados militares a los alumnos de acuerdo a sus conocimientos y preparación y se dice que algunos de ellos participaron en los movimientos revolucionario, sociales y económicos de la región y el estado.

Casa de Aurelio Ibarra. Otro edificio que es una joya colonial y que en un tiempo albergó a la Preparatoria UAS actualmente está abandonado. Ernesto Parra Flores, cronista de la ciudad de El Fuerte, expresó: "Se ha tratado de rescatar y no ha sido posible. Ahí queremos que sea un centro cultural para exposiciones, clases de arte."

El dueño de esta edificación, dice el cronista, fue don Aurelio Ibarra, un rico comerciante que prestaba dinero a todos los de la región, tenía tienda y almacenes muy grandes en los que recibía granos. En cuanto a su vida personal, el cronista relató que don Aurelio Ibarra no se casó, nunca radicó en esta finca ya que vivía con familiares en una casa contigua.

La Casa del Constituyente. Aquí se ubicó el Congreso cuando se unieron Sinaloa y Sonora en el Estado Libre y Soberano de Occidente (12 de septiembre de 1824). Además, en este recinto se publicó una Constitución Política, un tanto rara, donde se establecía que ambos estados mínimamente deberían de estar unidos seis años y luego se separarían, tal cual se llevó a cabo, quedándose Sonora con Álamos.

Se registra que la entidad vecina sacaba más provecho que Sinaloa, siendo que nuestro estado tenía más diputados representativos.

"En la Constitución que se hizo siempre se mencionó que el gentilicio de este Estado Libre de Occidente eran sonorenses. "Estábamos perdiendo nuestra identidad como estado", abundó Parra.

La Casa de la Cultura o bóveda del siglo 18. Se construyó por el rico español don Esteban Nicolás de la Vega y de la Puente y Colón de Portugal, descendiente de Cristóbal Colón, quien en un inicio radicaba en Culiacán y se mudó a El Fuerte. Se dice que este magnate quitó el frente de su casa, que daba a la plaza, y lo puso a otro rumbo para no ver a sus familiares, con quienes tuvo diferencias.

El cronista de El Fuerte, Ernesto Parra Flores, considera que la falta de placas con su ficha técnica en los edificios es un tema delicado al que las autoridades no han querido invertir tiempo ni dinero. "Ni siquiera la finca del Palacio Municipal tiene una placa que indique quién la construyó, cuándo y por qué, cuando debe de ser algo característico para un Pueblo Mágico, ya que los visitantes quieren saber, leer, qué estuvo ahí", dijo. El también presidente del Seminario de Cultura Mexicana corresponsalía El Fuerte-San Blas sostiene que el edificio más antiguo es una casa que se ubica por la calle Morelos, a un costado del Palacio, rumbo a la salida al Mahone y está a una cuadra antes a la llegada del edificio de la Prepa UAS. Es un cuarto amplio hecho de piedra, rústico, y tiene una mezcla de construcción de ladrillo y adobe, como de reconstrucciones a través del tiempo. Hay otras pegadas al borde de La Loma, del año 1700, todas en la espera de una placa.