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Cara a cara con Carlos Cuadras

GUAMÚCHIL
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Por: Texto. Mariel Rojo Foto: Octavio Espinoza

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Carlos Cuadras Quiroa.

Carlos Cuadras Quiroa.

Carlos Cuadras Quiroa.

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Carlos Cuadras Quiroa.

Carlos Cuadras Quiroa.

Guamúchil, Sin.- Carlos Roberto Cuadras Quiroa, nacido el 24 de agosto de 1988 en Guamúchil, Salvador Alvarado, Sinaloa, es un boxeador profesional que marcha invicto en el peso Supermosca. Recientemente conquistó el campeonato del Consejo Mundial de Boxeo (CMB); además posee otros cinturones, como el Continental de las Américas. También fue monarca intercontinental juvenil del CMB. Por esto y mucho más Carlos Roberto "El Príncipe" Cuadras ha cumplido cabalmente con todo el proceso, desde su debut como aficionado, hasta su paso por representativos estatales y nacionales, donde consiguió un sinnúmero de medallas, incluso más allá de nuestras fronteras, es conocido por sus cualidades arriba del encordado y se ha convertido en uno de los más sólidos aspirantes a dominar su división, pues combina como pocos la técnica y el poderoso golpeo con un gran corazón.

¿Quién es Carlos Roberto Cuadras Quiroa?

Una persona muy alegre, me gusta mucho bailar y cantar. Soy humilde, no me gusta sentirme más que otros, a como puedo platicar con una autoridad, también me puedo sentar a platicar con el que vende chicles.

¿Como fue que nació la pasión por el boxeo?

En la secundaria me volví muy peleonero, mi padre, que fuera boxeador amateur, sabía que tenía que canalizar mis energías en el deporte que tanto le apasiona: el box. Fue así como a los 12 años hice mi primera pelea como amateur. Me gustó y me apliqué, seguí consiguiendo victorias, y me invitaron a formar parte de la Selección Nacional. Ahí conseguí el logro más importante a nivel internacional de mi carrera: un oro en los Juegos Panamericanos de Río 2007.

Hoy, que eres el campeón, ¿cómo te sientes?

Bien contento y muy orgulloso, es uno de mis sueños que siempre quise tener. Fue una meta difícil, pero gracias a Dios la logré, y agradezco a todos los que me apoyaron.

Es una carrera muy sacrificada...

Así es, uno tiene que sacrificar muchas cosas para llegar al triunfo, tanto a la familia como a las amistades. En ocasiones me tengo que acostar temprano para descansar lo suficiente y estar preparado para enfrentar lo que venga, pero es algo que me gusta mucho y lo tengo que hacer, ya que me da buenos resultados.

Vives en Japón y en México, totalmente diferentes las ciudades, ¿qué es lo que más te gusta de ambas?

En el 2008 por primera vez me fui a Japón, dejé mi familia en México ya que tenía que sacrificarme con lo que a mí me gusta, es algo difícil, primero por el idioma y después por la comida. Totalmente diferentes, pero ya me acostumbré. Lo que me gusta de Japón es su cultura, la educación y la disciplina.

En tus viajes has tenido muchas anécdotas, ¿alguna en especial que hoy te causa risa?

Cuando me fui a vivir a Japón llegué de noche y pues traía el tiempo volteado, dormí en el avión, y cuando llegué a la ciudad no tenía sueño y se me antojó salir a caminar para conocer, pues que me perdí, y como no sabía hablar en japonés, me encontraba personas pero era la misma, no sabía cómo preguntarles para regresarme. Más de dos horas duré perdido, ya quería llorar, ja-ja-ja, la verdad, ya estaba desesperado, hasta que no sé cómo pero llegué al hotel, desde entonces jamás volví a salir de noche.

Tu preparación ya es de grandes, ¿ahora que eres el campeón a quién te gustaría enfrentar?

A Omar Narvais, pero no quiere salir de Argentina; también a Édgar Sosa, ya le canté el tiro. Quiero rivales de calidad, para consolidarme como un gran campeón, creo que tengo madera para enfrentar al que sea.