Opinión

La cartilla moral

BANDERA

Por  Rodolfo Peña Fárber

Imagen ilustrativa/ Pixabay

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En el año de 1944, bajo el Gobierno del Gral. Manuel Ávila Camacho, el entonces secretario de Educación Pública, Sr. Jaime Torres Bodet, solicitó a don Alfonso Reyes una definición de las reglas morales que deben ser enseñadas en todas las escuelas.

De ahí resultó la llamada Cartilla Moral, editada por la SEP con un tiraje de 700 mil ejemplares. La obra, dividida en 14 secciones, es una detallada explicación de los Principios que deben fomentar y enseñar los maestros a niños y jóvenes para asegurar su formación como personas de firme conciencia y voluntad de hacer el bien y combatir el mal, enfatizando lo que llama Los respetos morales: a nuestra propia persona, a la familia, a la sociedad, a la ley y el derecho, a la patria, a la sociedad humana y a la naturaleza. Respecto de la patria, entre otras cosas, don Alfonso dice:

“La patria es el campo natural donde ejercitamos todos nuestros actos morales en bien de la sociedad y de la especie. Se ha dicho que quien ignora la historia patria es extranjero en su tierra. Puede añadirse que quien ignora el deber patrio es extranjero en la humanidad”.

Y como la “historia patria oficial” es una falsificación burda aderezada con mentiras y omisiones por la masonería política, que se impone a todo el sistema educativa, todos los mexicanos ignoran nuestra historia patria y parecen muchas veces extranjeros en su tierra, comenzando por los maestros que supuestamente enseñan historia, pero defraudan a la nación, al someterse al poder de la mafia política.

Don Alfonso Reyes omitió, desgraciadamente, la enseñanza del respeto a Dios, que debe ser el centro máximo de todos los demás respetos que enumeró y explicó muy acertadamente.  

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